Un equipo internacional de astrónomos ha detectado un asteroide de gran tamaño con la rotación más rápida jamás medida, un hallazgo que está dando mucho que hablar en la comunidad científica. El objeto, localizado gracias al Observatorio Vera C. Rubin, se ha convertido en un auténtico laboratorio natural para estudiar la resistencia de los materiales que componen estos cuerpos rocosos.
Este descubrimiento supone un punto de inflexión en el estudio de los asteroides y de la evolución temprana del Sistema Solar. Aunque el hallazgo se ha producido desde un observatorio situado en Chile, sus resultados son de enorme interés para la comunidad astronómica europea y española, muy implicada en el análisis de datos y en proyectos relacionados con la defensa planetaria.
Un observatorio pensado para revolucionar el estudio del cielo
El Observatorio Vera C. Rubin, operado en el hemisferio sur, se ha diseñado para vigilar de forma sistemática el cielo nocturno con una frecuencia y precisión sin precedentes. Su puesta en marcha parcial en 2025 ya ha bastado para demostrar de lo que es capaz: durante las primeras campañas ha logrado catalogar miles de asteroides, muchos de ellos completamente desconocidos hasta ahora.
En esta fase temprana, el equipo científico ha identificado miles de objetos en movimiento, entre ellos más de 1.900 asteroides nunca vistos en observaciones anteriores. Esta avalancha de nuevos datos es clave para comprender mejor la población de cuerpos menores que se mueven entre Marte y Júpiter, incluso entre Mercurio y Venus, cerca de la Tierra y en otras regiones del Sistema Solar.
Buena parte de este éxito se debe a la cámara principal del observatorio, asociada al proyecto Estudio del Legado del Espacio y el Tiempo (LSST, por sus siglas en inglés). Esta cámara, considerada la más grande jamás instalada en un telescopio óptico, permite obtener imágenes del cielo con un nivel de detalle y rapidez difícil de igualar.
Gracias a esta tecnología, Rubin es capaz de tomar una nueva imagen del cielo aproximadamente cada 40 segundos. Esta cadencia tan alta facilita detectar cuerpos que se mueven rápidamente, medir su brillo con precisión y deducir su período de rotación en intervalos muy cortos de tiempo, algo esencial para localizar asteroides de giro extremo como el protagonista de esta historia.
Responsables del proyecto han subrayado que Rubin descubrirá fenómenos que ni siquiera se habían planteado como posibles objetivos de búsqueda. Las primeras observaciones ya lo están confirmando, situando al observatorio como una herramienta de referencia también para instituciones europeas que colaboran en el análisis científico de sus datos.
El asteroide 2025 MN45: un gigante que gira a toda velocidad
Entre todos los objetos descubiertos en las campañas iniciales destaca un asteroide muy peculiar, designado 2025 MN45. Se trata de un cuerpo rocoso con un diámetro superior a los 500 metros que, según las estimaciones más detalladas, rondaría los 700 metros de ancho, un tamaño considerable dentro de la familia de asteroides cercanos a este rango.
Lo que ha dejado perplejos a los astrónomos no es solo su tamaño, sino su extraordinaria velocidad de rotación: completa una vuelta sobre su eje en apenas 1,88 minutos. En términos prácticos, se trata del asteroide de más de medio kilómetro con el giro más rápido del que se tiene constancia hasta la fecha.
Estas mediciones se consiguieron estudiando los cambios de brillo del objeto a lo largo del tiempo, un método muy usado para deducir el período de rotación de asteroides y otros cuerpos menores. En este caso, la variación de luz era tan rápida y marcada que las curvas fotométricas dejaban poco margen a la duda.
El equipo científico a cargo de la investigación, encabezado por la astrónoma Sarah Greenstreet, del NOIRLab de la National Science Foundation (NSF), analizó en detalle estas observaciones y confirmó que 2025 MN45 rompe todos los récords conocidos para un asteroide de su tamaño.
El estudio, publicado en la revista especializada The Astrophysical Journal Letters, señala que este objeto se incluye dentro de un grupo reducido de asteroides de rotación extrema, pero es en la actualidad el caso más llamativo por su combinación de gran tamaño y giro extremadamente rápido.
Qué nos revela su rotación sobre el interior del asteroide
La velocidad con la que gira un asteroide puede proporcionar pistas muy valiosas sobre su estructura interna y su historia de formación. La mayoría de estos cuerpos no son bloques sólidos, sino pilas de escombros formadas por fragmentos de roca unidos por una gravedad relativamente débil.
En este tipo de estructuras «sueltas», si el asteroide gira demasiado deprisa, la fuerza centrífuga acaba superando la atracción gravitatoria que mantiene unidos los fragmentos y el objeto termina rompiéndose. Por eso existe un límite de rotación, llamado en ocasiones «barrera de giro», por encima del cual la mayoría de asteroides de este tipo no pueden mantenerse intactos.
En el caso de 2025 MN45, el hecho de que sea tan grande y, aun así, consiga girar en solo 1,88 minutos sin desintegrarse indica que su interior no puede ser simplemente un montón de rocas mal cohesionadas. Para soportar estas condiciones, el asteroide debe estar compuesto por un material mucho más compacto y resistente.
Los investigadores plantean que podría tratarse de un cuerpo monolítico o con una estructura interna altamente reforzada, quizá el remanente de una colisión violenta en la que solo sobrevivieron los fragmentos más duros. Este escenario encajaría con la idea de que impactos pasados pueden acelerar el giro de algunos asteroides hasta valores extremos.
Además, el comportamiento de 2025 MN45 ayuda a ajustar los modelos que describen cómo responden los asteroides a fuerzas externas como impactos, efectos térmicos o la radiación solar. En particular, procesos como el efecto YORP, que puede modificar lentamente la rotación de un asteroide debido a la radiación, se vuelven aún más interesantes a la luz de este tipo de hallazgos.
Una campaña de observación que marca un antes y un después
El descubrimiento de 2025 MN45 tuvo lugar durante la campaña de pruebas conocida como “First Look”, realizada en junio de 2025. Esta fase inicial estaba pensada para comprobar el rendimiento instrumental, pero acabó convirtiéndose en una fuente de datos científicos espectaculares.
Durante esa campaña, el Observatorio Vera C. Rubin consiguió catalogar unos 1.900 asteroides completamente nuevos, además de volver a observar muchos otros ya conocidos. A partir de las curvas de luz obtenidas, el equipo de Greenstreet reunió una muestra de 76 asteroides con períodos de rotación bien definidos.
De ese conjunto, los análisis muestran que 16 objetos presentan rotaciones muy rápidas, con períodos comprendidos entre unos 13 minutos y 2,2 horas. A este grupo se le suele denominar asteroides «superrápidos», ya que se encuentran cerca de los límites físicos que pueden soportar las estructuras de escombros.
Dentro de esa muestra también se identificaron tres asteroides todavía más extremos, con períodos inferiores a cinco minutos. Estos casos se consideran «ultrarrápidos» y son especialmente raros en el registro observacional. Entre ellos, 2025 MN45 destaca por ser el que combina mayor tamaño con el giro más corto.
Responsables del proyecto, como Aaron Roodman, subdirector del LSST, han señalado que la posibilidad de tomar imágenes tan frecuentes ha abierto una ventana completamente nueva al estudio de la dinámica de estos cuerpos. Lo que se ha logrado en apenas unas campañas de prueba da una idea del volumen de descubrimientos que podrían producirse cuando el observatorio funcione a pleno rendimiento durante toda una década.
Impacto científico y relevancia para Europa y España
Más allá de la curiosidad que despierta un objeto que gira a tal velocidad, 2025 MN45 tiene implicaciones directas para la comprensión global de los asteroides y para la protección frente a posibles riesgos. Conocer cómo están construidos estos cuerpos resulta esencial para planificar estrategias eficaces en caso de que, en el futuro, sea necesario desviar un objeto potencialmente peligroso para la Tierra.
La comunidad científica europea, incluida la española, sigue muy de cerca este tipo de hallazgos. Varios grupos de investigación en Europa trabajan en modelos de interior de asteroides, simulaciones de impacto y estudios de defensa planetaria, áreas que se nutren de datos observacionales como los proporcionados por Rubin.
Misiones de la Agencia Espacial Europea (ESA), como Hera, que visitará un sistema de asteroides para estudiar los efectos de una prueba de desviación, necesitan parámetros realistas sobre densidades, resistencias y comportamientos de estos cuerpos. Un objeto tan extremo como 2025 MN45 proporciona un límite superior muy útil para poner a prueba estas simulaciones.
Además, el flujo continuo de datos generado por Rubin ofrece una oportunidad de colaboración de gran valor para centros de datos y grupos de análisis en universidades y observatorios europeos. España, con una comunidad astronómica muy activa y experiencia en grandes sondeos del cielo, se encuentra bien posicionada para participar en la explotación científica de este tipo de observaciones.
También desde el punto de vista educativo y de divulgación, la historia de un asteroide gigante que rota en menos de dos minutos resulta un recurso muy potente para acercar la astronomía a la ciudadanía, algo que muchos planetarios, museos de ciencia y medios de comunicación europeos ya están aprovechando.
Este hallazgo de 2025 MN45, logrado en una fase temprana del Observatorio Vera C. Rubin, se ha convertido en un claro adelanto de la revolución que se espera en el estudio de asteroides y otros cuerpos menores durante los próximos años. Su combinación única de tamaño y velocidad de rotación obliga a revisar modelos, refuerza la idea de que existen estructuras rocosas mucho más resistentes de lo que se pensaba y subraya la importancia de contar con telescopios capaces de monitorizar el cielo de forma casi continua. A medida que avance la misión LSST y se sumen nuevos datos, es probable que aparezcan más objetos extremos, pero por ahora 2025 MN45 se mantiene como el referente cuando se habla del asteroide con la rotación más rápida jamás registrada.