En la tarde y madrugada del 24 al 25 de junio de 2025, la tranquilidad de varios municipios del Noroeste de Murcia se vio interrumpida por dos movimientos sĆsmicos que, aunque no provocaron daƱos, generaron cierto grado de inquietud entre la población. Ambos seĆsmos, percibidos especialmente en Moratalla, Caravaca de la Cruz y CehegĆn, han puesto de nuevo sobre la mesa la habitualidad de estos fenómenos geológicos en la región. Para entender mejor la situación, es recomendable consultar nuestro artĆculo sobre avances en la formación en prevención de terremotos en EspaƱa.
El primer temblor, registrado a las 19:53 horas de la tarde del martes 24 de junio, alcanzó una magnitud de 3,2 grados en la escala de Richter, segĆŗn datos del Instituto GeogrĆ”fico Nacional (IGN). El epicentro se localizó a escasa profundidad entre Moratalla y Caravaca de la Cruz, lo que favoreció que fuera percibido con claridad pese a no tratarse de un seĆsmo de gran magnitud. Los vecinos de CehegĆn tambiĆ©n notaron el movimiento durante unos pocos segundos.
Detalles del episodio sĆsmico y su repercusión

La profundidad superficial del epicentro fue un factor clave para que el temblor se sintiera en varias localidades, aunque no se registraron daños materiales ni personales. Numerosos residentes comunicaron a los servicios de emergencias la breve sacudida, lo que generó cierto movimiento en redes sociales y llamadas al 112, aunque solo fue necesario activar los protocolos bÔsicos de comprobación.
Horas después, sobre la una de la madrugada, la misma comarca experimentó un segundo terremoto, esta vez de 2,2 grados y con el epicentro a 18 kilómetros de profundidad. Aunque de menor intensidad, también pudo notarse de manera sutil en algunos puntos de Moratalla y Caravaca, sin desembocar en ningún incidente reseñable.
Desde el IGN se recuerda que la Región de Murcia es una zona de actividad sĆsmica moderada, donde es relativamente frecuente que se den movimientos de baja magnitud como los de estas jornadas. De hecho, en lo que va de mes, se han contabilizado hasta cinco pequeƱos seĆsmos en la zona, siendo el de este martes el de mayor fuerza reciente.
Cómo se monitorizan los terremotos en Murcia

El Instituto GeogrĆ”fico Nacional cuenta con una red de sismógrafos que recogen en tiempo real cualquier variación relevante en el subsuelo. AdemĆ”s, ofrece un cuestionario macrosĆsmico para que quienes hayan experimentado un temblor puedan aportar sus experiencias, describiendo cómo y dónde lo han sentido y hasta quĆ© punto objetos de su entorno se han visto afectados. Esta colaboración permite, junto a los datos cientĆficos, tener una visión mĆ”s precisa sobre la intensidad y distribución del fenómeno en el territorio murciano.
Las autoridades reiteran que, aunque estos episodios sĆsmicos de baja intensidad son habituales y suelen pasar desapercibidos para buena parte de la población, no representan un peligro para la seguridad. Los expertos explican que la frecuente liberación de energĆa mediante temblores leves es positiva, ya que evita la acumulación de tensiones que podrĆan desembocar en seĆsmos de mayor magnitud.
Recomendaciones ante la actividad sĆsmica en la Región

Desde protección civil y los organismos competentes se recomienda siempre mantener la calma y seguir los protocolos de autoprotección ante cualquier movimiento sĆsmico. Es importante recordar que, aunque la Región de Murcia ha experimentado terremotos mĆ”s relevantes en el pasado ācomo el de Lorca en 2011ā, la mayorĆa de los temblores actuales no superan los 2 o 3 grados de magnitud. Mantenerse informado a travĆ©s de canales oficiales y evitar la difusión de rumores contribuye a reducir situaciones de alarma innecesaria. Para ampliar información sobre cómo se producen estos fenómenos, puedes consultar nuestro artĆculo sobre el origen de los volcanes y su relación con los terremotos.
Estos recientes episodios sĆsmicos destacan la importancia de la monitorización constante y de la colaboración ciudadana en la recogida de información sobre el impacto real de los movimientos del subsuelo. Esto refuerza la preparación de la población para posibles futuros seĆsmos, sin que estos fenómenos alteren significativamente la normalidad de la vida diaria en la región.