Dos terremotos de baja magnitud sacuden Vallada y Ontinyent sin causar daños

  • Dos seísmos de baja magnitud se registraron de madrugada entre Vallada y Ontinyent
  • El temblor más intenso alcanzó 3,0 mbLg y fue sentido de forma leve en algunos municipios
  • Apenas se recibieron dos llamadas al 112 y no se han registrado daños ni heridos
  • La zona presenta una sismicidad moderada y las autoridades insisten en la autoprotección

Terremotos de baja magnitud en Vallada y Ontinyent

La Comunitat Valenciana ha vuelto a notar la actividad sísmica en el interior de la provincia de Valencia, donde se han registrado dos terremotos de baja magnitud en un corto intervalo de tiempo. Los movimientos se produjeron durante la madrugada, en plena franja de descanso, lo que ha hecho que apenas fueran percibidos por la mayoría de la población.

Según la información recopilada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y los servicios de emergencias, los epicentros se localizaron en zonas cercanas a Vallada y Ontinyent, en las comarcas centrales valencianas. A pesar de la cercanía entre ambos eventos y de la escasa profundidad de los hipocentros, no se han registrado daños materiales ni personales, ni tampoco incidencias relevantes.

Dos terremotos en 20 minutos en el interior de Valencia

Mapa de terremotos cerca de Vallada y Ontinyent

El primero de los temblores, considerado el evento principal de esta pequeña secuencia sísmica, se registró a las 01:52:57 hora local en el entorno del sureste de Vallada. Los datos del IGN sitúan el epicentro en las coordenadas 38.8641 de latitud y -0.6744 de longitud, con una profundidad estimada de 3 kilómetros.

Este seísmo alcanzó una magnitud de 3,0 mbLg y una intensidad máxima III en la escala europea (EMS-98), lo que implica que pudo notarse de forma leve en el interior de algunos edificios, sobre todo entre personas en reposo. La sensación, tal y como describen los expertos, suele asemejarse al breve paso de un vehículo pesado o a una ligera vibración del suelo, sin efectos apreciables sobre las estructuras.

Apenas 20 minutos y 43 segundos después, a las 02:13:40 horas, se produjo el segundo terremoto de la madrugada, esta vez con el epicentro al oeste de Ontinyent. En este caso, el IGN ha señalado unas coordenadas de 38.8281 de latitud y -0.6628 de longitud, con una profundidad ligeramente menor, de unos 2 kilómetros.

Este segundo movimiento, dentro de los terremotos de baja magnitud, fue claramente más débil, con una magnitud de 1,5 mbLg, lo que lo sitúa por debajo del umbral habitual de percepción para la mayoría de la población. En la práctica, se trata de un temblor que suele quedar registrado únicamente por los sismógrafos y no provoca sensaciones apreciables en la ciudadanía.

Impacto real: seísmos leves y casi imperceptibles

A pesar de que el primer terremoto alcanzó el valor de 3,0 mbLg, los dos eventos se engloban dentro de la categoría de terremotos muy débiles o débiles, según la clasificación del Instituto Geográfico Nacional. Este tipo de seísmos, habituales en distintas zonas de España, rara vez causan daños estructurales.

La combinación de baja magnitud, profundidades reducidas pero moderadas y el horario nocturno ha contribuido a que los efectos pasaran prácticamente desapercibidos. De hecho, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana (112CV) ha confirmado que solo se recibieron dos llamadas desde la zona afectada tras la detección de los temblores.

En la práctica, un terremoto de magnitud 3,0 puede ser sentido en el interior de viviendas, sobre todo en pisos altos o en entornos tranquilos, pero lo habitual es que se traduzca en una leve sacudida o vibración de corta duración. Por debajo de ese umbral, como ocurre con el seísmo de 1,5 mbLg registrado junto a Ontinyent, lo normal es que solo los equipos de medición especializados sean capaces de detectarlo.

Los expertos insisten en que, incluso en este rango de magnitudes, es conveniente mantener cierta precaución con objetos sueltos o elementos inestables en las viviendas. Un movimiento brusco, por leve que sea, puede hacer caer algún objeto mal colocado o agravar el estado de cristales ya dañados, aunque estos episodios no suelen traducirse en problemas de mayor alcance.

Una zona con sismicidad moderada y episodios recurrentes

Las comarcas centrales valencianas, especialmente el área que conecta el interior de la provincia de Valencia con el límite de Alicante, presentan una actividad sísmica moderada y relativamente frecuente. No se trata de una de las zonas más activas de Europa, pero sí de un territorio donde aparecen, cada cierto tiempo, pequeños seísmos de baja magnitud.

Los registros oficiales del IGN muestran que en el entorno de Vallada, Ontinyent y la Vall d’Albaida se producen periódicamente movimientos de tierra muy similares a los de esta madrugada. Suelen ser eventos superficiales, con profundidades de pocos kilómetros, de intensidad baja y sin consecuencias destacables más allá de algún susto puntual entre quienes llegan a notarlos.

Este tipo de episodios encajan dentro de la dinámica natural del subsuelo de la región, vinculada a fallas activas relacionadas con el Sistema Ibérico y la cuenca del Júcar. Aunque la mayoría de los eventos son leves, sirven como recordatorio de que el riesgo sísmico existe y debe ser tenido en cuenta en la planificación y la prevención, tanto a nivel autonómico como municipal.

En esta ocasión, los dos terremotos registrados entre Vallada y Ontinyent se consideran un pequeño episodio dentro de una actividad sísmica baja pero constante, que no ha derivado en réplicas significativas ni en la emisión de avisos adicionales por parte de las autoridades. Los sistemas de vigilancia se mantienen activos, pero sin que exista, por el momento, motivo para elevar el nivel de alerta.

Respuesta de las autoridades y recomendaciones de autoprotección

Tras la detección automática de los terremotos, el Centro de Coordinación de Emergencias 112CV recibió el aviso del Instituto Geográfico Nacional y activó sus procedimientos habituales de seguimiento e información. Desde la Generalitat se ha incidido en que no se han registrado daños, pero se ha aprovechado para recordar las medidas básicas de autoprotección ante un eventual temblor de mayor intensidad.

Las principales pautas que recomiendan los servicios de emergencias se centran en la conocida consigna de “agacharse, cubrirse y sujetarse”. Es decir, colocarse bajo una mesa o estructura resistente, proteger la cabeza y el cuerpo, y mantenerse ahí hasta que cese el movimiento. También se insiste en evitar el uso del ascensor y en alejarse de ventanas, cristales u objetos que puedan caer.

Durante un seísmo, las autoridades subrayan la importancia de mantener la calma y no salir corriendo de forma precipitada, especialmente por escaleras o zonas donde podrían desprenderse elementos de fachada. En exteriores, lo más recomendable es alejarse de edificios, muros, farolas y líneas eléctricas.

Otro de los mensajes clave lanzados desde el 112 es la necesidad de hacer un uso responsable del teléfono de emergencias. Se pide a la ciudadanía que solo contacte con el servicio cuando exista una situación real de peligro, lesiones o daños apreciables, para evitar la saturación de las líneas y garantizar que las llamadas más urgentes sean atendidas de inmediato.

El papel del IGN y la colaboración ciudadana

El Instituto Geográfico Nacional mantiene un sistema de vigilancia sísmica permanente que cubre todo el territorio español, incluidas la Península, Baleares y Canarias. Cada terremoto detectado se registra con su magnitud, localización, profundidad e intensidad estimada, datos que se van actualizando a medida que se revisan los cálculos.

Para mejorar la precisión de estos análisis, el IGN anima a las personas que hayan percibido algún temblor a rellenar el Cuestionario Macrosísmico, disponible en su página web. Este formulario permite recopilar información sobre cómo se ha sentido el movimiento (si se han movido objetos, si se han oído ruidos, etc.), lo que ayuda a completar el mapa de intensidades asociadas a cada seísmo.

Este tipo de colaboración es especialmente útil en terremotos de magnitud igual o superior a 3,0, o en aquellos que, aun siendo más débiles, han sido claramente percibidos por la población. En el caso de los episodios entre Vallada y Ontinyent, los datos aportados por los vecinos que los notaron servirán para ajustar los modelos y conocer mejor el comportamiento sísmico de la zona.

Con todo, los dos terremotos de baja magnitud registrados de madrugada en el interior de Valencia se enmarcan en una situación de normalidad dentro de la sismicidad moderada de la Comunitat Valenciana. El episodio queda en un susto sin consecuencias, pero vuelve a poner sobre la mesa la utilidad de contar con sistemas de detección eficaces, protocolos claros de emergencia y una ciudadanía informada sobre cómo actuar ante posibles temblores futuros.

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