COP30 en Belém: claves, agenda y posición europea

  • La sede en Belém, a las puertas de la Amazonia, sitúa la COP30 en un enclave crítico para el clima global.
  • La UE llega con una nueva contribución climática para 2035 y una senda hacia el -90% en 2040.
  • Hitos previos como el Acuerdo de París y el fondo de pérdidas y daños marcan el contexto negociador.
  • La ciencia del PNUMA alerta de superar 1,5 °C temporalmente, reforzando la urgencia de actuar.

Cumbre climática COP30

Con la celebración de la COP30 en Belém cada vez más cerca, todas las miradas se posan en una cumbre llamada a medir el pulso real de la acción climática. Ubicada al borde de la Amazonia, la cita pone el foco en un ecosistema determinante para estabilizar el clima global y en decisiones que, según los expertos, podrían inclinar la balanza.

Europa llega con una posición definida: la Unión Europea acordó remitir una nueva contribución climática a la CMNUCC con recortes netos de entre el 66,25–72,5 % en 2035 respecto a 1990, paso intermedio hacia el objetivo de -90 % en 2040 y la neutralidad climática a mediados de siglo. En clave española, se espera que el Gobierno empuje por elevar la ambición y alinear el bloque con la ciencia.

¿Qué es una COP y por qué importa?

Lejos de ser solo discursos, las COP son el foro multilateral donde 198 Partes del Convenio sobre Cambio Climático negocian cómo limitar el calentamiento, recortar emisiones de gases de efecto invernadero y canalizar apoyo a las comunidades más expuestas. En un contexto donde los impactos se contagian de un continente a otro, cooperar es la única salida pragmática.

Hitos que han marcado el camino

Las cumbres han dejado avances relevantes, impulsados a menudo por la presión social y la acción ciudadana organizada.

  • Kioto estableció los primeros compromisos cuantificados de reducción, una base imperfecta pero pionera para la gobernanza climática.
  • En París se acordó mantener el aumento de temperatura muy por debajo de 2 °C y esforzarse por 1,5 °C, con nuevas reglas para actualizar ambiciones.
  • La creación del fondo de pérdidas y daños respondió a una demanda histórica de los países más vulnerables.
  • Por primera vez se señaló a los combustibles fósiles como núcleo del problema y se abrió la puerta a su eliminación progresiva.
  • La financiación volvió al centro del debate y quedó patente que los recursos movilizados son aún insuficientes para la magnitud del reto.

Lo que está en juego en Belém

La Amazonia funciona como uno de los mayores sumideros de carbono del planeta, pero los científicos alertan de un posible punto de inflexión que convertiría partes del bosque en fuente neta de emisiones. Celebrar la COP en su entorno eleva la urgencia de proteger ecosistemas críticos y reforzar la conservación.

Se cumplen diez años del Acuerdo de París y se espera que los gobiernos presenten objetivos más ambiciosos alineados con 1,5 °C. Es la ocasión para transformar promesas en políticas y finanzas que aceleren la transición, con calendarios y mecanismos verificables.

La posición de la UE y el papel de España

La nueva contribución determinada a nivel nacional de la UE fija un recorte neto del 66,25–72,5 % en 2035, abarca todos los sectores y allana el camino hacia el -90 % en 2040 y la neutralidad climática en 2050. Además, los Estados miembros han respaldado un objetivo principal del 90 % a 2040, con al menos un 85 % doméstico y hasta un 5 % vía créditos internacionales.

Desde organizaciones como Greenpeace se advierte que ese margen de créditos puede rebajar la ambición efectiva y piden acelerar reducciones internas. En este contexto, se reclama a España liderazgo para empujar una respuesta global que evite sendas de calentamiento de 2,3–2,5 °C.

La ciencia marca el ritmo

El “Informe sobre la Brecha de Emisiones” del PNUMA señala la alta probabilidad de superar temporalmente 1,5 °C en la próxima década, un aviso que obliga a intensificar recortes y reforzar la adaptación.

Las decisiones de una COP pueden sumar o restar gigatoneladas de CO₂ a la atmósfera. Llegar a Belém con objetivos claros, reglas de integridad para los mercados de carbono y financiación suficiente es clave para sostener la credibilidad.

Sociedad civil, lobbies y transparencia

La presencia de intereses empresariales en las cumbres es un hecho, con un peso notable de los lobbies de combustibles fósiles. Por eso crece la demanda de salvaguardas éticas y reglas de conflicto de intereses en el proceso.

La sociedad civil —pueblos indígenas, juventud, comunidades locales, ciencia— es esencial para elevar el listón, combatir el greenwashing y mantener bajo escrutinio los compromisos de gobiernos y empresas.

Entre el simbolismo de la Amazonia, la revisión de París y la nueva oferta europea, la COP30 se perfila como un punto de inflexión: o se consolidan recortes reales, financiación creíble y reglas íntegras, o el margen para evitar impactos más severos se estrechará. Europa está llamada a empujar, y España a acompasar ese impulso con políticas a la altura.