
La contingencia ambiental por ozono en el Valle de México ha vuelto a poner el foco en la calidad del aire de una de las mayores aglomeraciones urbanas del mundo. Durante varios días consecutivos se encadenaron avisos, restricciones a la circulación y recomendaciones sanitarias, con especial atención a los colectivos más vulnerables.
A lo largo de este episodio, las autoridades ambientales activaron y posteriormente suspendieron la Fase I de contingencia ambiental en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), de acuerdo con la evolución de las condiciones meteorológicas y de los niveles de contaminación. El caso sirve como referencia para otras grandes ciudades, también europeas, que afrontan problemas similares de ozono troposférico, tráfico intenso y episodios de estabilidad atmosférica.
Cómo y por qué se activó la Fase I de contingencia por ozono
Según la información oficial de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), la Fase I se declaró tras registrarse una concentración máxima de 160 partes por billón (ppb) de ozono en la estación de monitoreo de Cuajimalpa, al poniente del Valle de México, alrededor de las 16:00 horas de un jueves de enero.

La CAMe explicó que la región se encontraba bajo la influencia de un sistema de alta presión en el centro del país, lo que originó cielo prácticamente despejado, ambiente brumoso, pocas nubes, radiación solar intensa y vientos muy débiles. Esta combinación dio lugar a una fuerte estabilidad atmosférica, propiciando la acumulación de precursores del ozono y del propio contaminante.
La propia Comisión detalló que el estancamiento del aire dentro del Valle de México favoreció el incremento de la concentración de ozono durante la tarde, al no haber suficiente ventilación para dispersar los contaminantes. A esto se sumaron temperaturas inusualmente altas para la época, que rondaron los 25 ºC, un factor que también intensifica los procesos fotoquímicos que generan ozono a partir de otros contaminantes emitidos, sobre todo, por el tráfico rodado y la actividad industrial y doméstica.
La decisión de activar la Fase I tuvo como finalidad principal reducir la exposición de la población al aire contaminado y minimizar el riesgo de afectaciones a la salud, así como atajar, en lo posible, las emisiones que alimentan la formación de ozono. En contextos europeos, este tipo de episodios se vigila de forma similar, con umbrales de actuación, avisos a la ciudadanía y limitaciones temporales al tráfico cuando se superan determinados niveles.
Calidad del aire, grupos vulnerables y recomendaciones sanitarias
Durante el episodio, el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México advirtió que la calidad del aire se situaría en rangos de Mala a Muy Mala en varias zonas del Valle de México, especialmente en las horas centrales del día. Se indicó que el peor momento para la exposición al aire libre se concentraría entre las 13:00 y las 19:00 horas, franja en la que suelen alcanzarse los picos de ozono.

Las autoridades insistieron en que los grupos de mayor riesgo debían extremar las precauciones: niños, personas mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Para todos ellos, se recomendó evitar la exposición prolongada en exteriores, sobre todo en esa franja horaria de máxima concentración.
Los comunicados oficiales recogían un paquete de recomendaciones sanitarias y de estilo de vida, entre las que figuraban:
- Evitar actividades cívicas, culturales, recreativas y deportivas al aire libre entre las 13:00 y las 19:00 horas.
- Suspender o posponer eventos masivos en exteriores, tanto organizados por instituciones públicas como privadas.
- No realizar ejercicio físico intenso al aire libre en las horas de peor calidad del aire.
- No fumar, especialmente en espacios cerrados, para no agravar la exposición a contaminantes.
- Consultar con frecuencia los reportes de calidad del aire, a través de aplicaciones móviles o de los sistemas de monitoreo oficiales.
En el ámbito doméstico, se subrayó la importancia de reducir las emisiones dentro de los hogares, limitando el uso de productos que liberan compuestos orgánicos volátiles, como aerosoles, solventes, pinturas, aromatizantes e impermeabilizantes. También se recomendó reducir el consumo de agua caliente (por ejemplo, acortando el tiempo de ducha) y utilizar recipientes con tapa al cocinar para optimizar el uso de combustibles.
Medidas para recortar emisiones: vivienda, movilidad y combustibles
Más allá de las indicaciones de salud, las autoridades ambientales plantearon medidas concretas para disminuir las emisiones de precursores del ozono durante la contingencia. Entre las propuestas generales figuraba la posibilidad de facilitar el trabajo a distancia allí donde fuese viable, con el objetivo de reducir el número de desplazamientos diarios y, con ello, el tráfico y el uso de combustibles.

Se insistió, además, en evitar tareas domésticas o profesionales que impliquen uso intensivo de productos químicos volátiles, tales como ciertas pinturas, disolventes, impermeabilizantes o determinados aerosoles. Estos compuestos reaccionan en la atmósfera bajo fuerte radiación solar y contribuyen a la formación de ozono troposférico, un contaminante secundario que no se emite directamente, sino que se genera en el propio aire.
Otro frente de actuación fue el de los combustibles para vehículos y calefacción. Se recomendó:
- Cargar gasolina preferentemente después de las 18:00 horas o antes de las 10:00, para reducir las emisiones evaporativas en las horas críticas.
- Revisar las instalaciones de gas doméstico para evitar fugas, que además de ser un riesgo para la seguridad, suponen una fuente adicional de emisiones.
- Disminuir el uso de combustibles en el hogar, ajustando calefacciones y agua caliente a lo estrictamente necesario.
En el caso concreto del reparto de combustibles, se introdujeron restricciones específicas: se contempló la reducción del 50 % de la circulación de unidades de reparto de gas LP que no contaban con válvula de desconexión seca y tenían matrículas con terminación par, un tipo de medida similar a las que en Europa se plantean sobre flotas de transporte intensivo durante episodios de contaminación.
Hoy No Circula reforzado: vehículos afectados y exenciones
Como ocurre en otras ocasiones de mala calidad del aire, uno de los pilares de la respuesta fue el reforzamiento del programa Hoy No Circula en la Ciudad de México y el Estado de México. La activación de la Fase I implicó restricciones ampliadas a la circulación de vehículos durante el viernes posterior a la declaración de la contingencia.

Para ese día, entre las 5:00 y las 22:00 horas, debían dejar de circular:
- Vehículos de uso particular con holograma de verificación 2.
- Vehículos con holograma 1 cuyo último dígito de la matrícula fuera 2, 4, 6, 8, 9 o 0.
- Vehículos con holograma 0 y 00, engomado azul y terminación de placa 9 y 0.
- Autos sin holograma, con placas foráneas, pase turístico o matrículas formadas solo por letras, que se trataron a efectos de control como holograma 2.
El transporte de carga local y federal también estuvo sujeto a limitaciones: en general, se prohibió su circulación entre las 6:00 y las 10:00 horas, salvo excepciones para unidades incluidas en programas de autorregulación específicos. En paralelo, se establecieron horarios de restricción particulares para los taxis con hologramas 0, 00, 1 y 2, aplicados principalmente de 10:00 a 22:00, con la idea de mantener cierta capacidad de movilidad sin disparar en exceso las emisiones.
Las exenciones incluyeron a los vehículos eléctricos e híbridos, motocicletas, unidades de emergencia (ambulancias, bomberos, policía), transporte escolar autorizado, vehículos para personas con discapacidad y determinados servicios urbanos esenciales. La lógica detrás de este enfoque, compartida con muchas ciudades europeas, es priorizar la movilidad de servicios críticos y, al mismo tiempo, incentivar tecnologías menos contaminantes.
Suspensión de la contingencia: mejora del viento y alejamiento del sistema de alta presión
Tras el endurecimiento de las medidas, la evolución de la situación atmosférica permitió que la Comisión Ambiental de la Megalópolis decretara, ya el viernes por la tarde, la suspensión de la contingencia por ozono en la Zona Metropolitana del Valle de México. El cambio clave se produjo a partir de las 16:00 horas, cuando se registró una disminución de la estabilidad atmosférica y un incremento del viento, factores que favorecieron la dispersión de contaminantes.
De acuerdo con los comunicados, los niveles de ozono fueron descendiendo de forma continua hasta situarse dentro de la norma, lo que abrió la puerta a levantar la Fase I a partir de las 18:00 horas de ese mismo día. Para el sábado siguiente, se preveía que el sistema de alta presión se alejase del Valle de México, generando mejores condiciones para la ventilación y el arrastre de los contaminantes fuera de la cuenca.
La suspensión de la contingencia supuso también el fin de las restricciones extraordinarias del Hoy No Circula. Se anunció que el programa volvería a operar en su esquema habitual, sin las ampliaciones propias de la Fase I. Pese a ello, las autoridades insistieron en la necesidad de mantener buenas prácticas para limitar las emisiones, consciente de que episodios similares pueden repetirse cuando coincidan condiciones meteorológicas desfavorables.
Otros episodios recientes y la importancia del monitoreo continuo
El episodio de ozono descrito no fue un hecho aislado. La CAMe recordó que ya se había declarado otra contingencia a comienzos de año en el sureste del Valle de México, aunque en aquella ocasión estuvo ligada principalmente a partículas finas PM2.5. Ese día, el sistema de monitoreo registró concentraciones en torno a 107,3 microgramos por metro cúbico, muy por encima de los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere una exposición máxima de 10 microgramos por metro cúbico en promedios de 24 horas.
En ese episodio anterior, el origen principal de la contaminación se relacionó con el uso intensivo de fuegos artificiales y la quema de materiales y combustibles durante las celebraciones de fin de año. A pesar de que la contingencia se levantó el mismo día por la tarde, el caso ilustró de nuevo la vulnerabilidad del Valle de México a los episodios de mala calidad del aire y la necesidad de coordinar medidas rápidas entre distintos niveles de gobierno.
Durante la reciente crisis por ozono, la CAMe, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y las autoridades ambientales de la capital y del Estado de México se comprometieron a emitir boletines de actualización en horarios concretos, como las 15:00 o las 20:00 horas, o incluso antes si las condiciones lo requerían. Esta comunicación periódica permite a la población ajustar sus rutinas y planificar desplazamientos, algo cada vez más habitual también en grandes ciudades europeas, donde los sistemas de vigilancia de la calidad del aire son una herramienta clave de gestión urbana.
Este episodio de contingencia ambiental por ozono en el Valle de México muestra cómo la combinación de factores meteorológicos adversos, tráfico intenso y emisiones difusas puede conducir rápidamente a niveles de contaminación que obligan a tomar medidas excepcionales. La activación y posterior levantamiento de la Fase I, las restricciones de movilidad, las recomendaciones a la ciudadanía y el seguimiento constante de la calidad del aire reflejan un esquema de actuación que, con matices, también se observa en muchas áreas metropolitanas de Europa, donde la lucha contra el ozono y las partículas sigue siendo uno de los grandes retos de la política ambiental y de salud pública.