
Canarias ha puesto en marcha su propia aventura espacial con el arranque de la fase de diseño de la Constelación Canaria de Satélites, un proyecto que el Cabildo de Tenerife considera estratégico para la isla y para el conjunto del Archipiélago. La iniciativa establece un calendario de trabajo que se extiende hasta 2031 e incluye desde el diseño y la fabricación de los satélites hasta su lanzamiento, operación y explotación de datos.
Con una inversión global de 21,3 millones de euros, el programa persigue dotar a Tenerife y a las islas occidentales de una herramienta propia de observación de la Tierra, con capacidad de monitorizar diariamente el territorio y su entorno marítimo. Las autoridades insulares destacan que no se trata solo de un salto tecnológico, sino también de una apuesta económica y de seguridad, orientada a generar empleo cualificado, atraer inversión y mejorar la gestión pública.
Un proyecto espacial integral para Canarias
El contrato para el desarrollo de la Constelación Canaria de Satélites (también denominada Constelación Islas Canarias, CIC) ha sido adjudicado a Telespazio Ibérica, filial del grupo Telespazio (participado por Leonardo y Thales). La compañía se encargará de coordinar todo el ciclo de vida del sistema espacial: diseño, fabricación, validación, lanzamiento, operación, adquisición y explotación de datos.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha resumido el alcance de la iniciativa señalando que el Archipiélago pasa de la fase de planificación a la ejecución real de un programa que aspira a marcar el futuro tecnológico, económico y de seguridad de la isla. El proyecto se concibe, en palabras de la corporación insular, como una pieza clave en la transformación del modelo productivo, reforzando la innovación y la industria ligada al espacio.
Por parte de la empresa adjudicataria, el CEO de Telespazio Ibérica, Carlos Fernández de la Peña, ha definido la constelación como una iniciativa espacial integral de extremo a extremo, centrada en la prestación de servicios útiles a la sociedad. Telespazio asumirá el liderazgo técnico, la coordinación de un ecosistema de socios industriales y científicos y el desarrollo y operación del centro de control que gestionará los satélites desde tierra.
Esta visión «de extremo a extremo» implica que la constelación no se limita al mero lanzamiento de satélites, sino que abarca toda la cadena de valor: desde la ingeniería de la misión y la integración de instrumentos hasta el tratamiento masivo de datos y su comercialización para distintos usos, tanto institucionales como privados.
El Cabildo de Tenerife subraya que, con este paso, la isla aspira a dejar de ser solo consumidora de tecnología para convertirse en generadora de capacidades tecnológicas propias, posicionándose en la misma liga que otros territorios europeos que han apostado por el sector aeroespacial como palanca de crecimiento.
Calendario: del diseño al despliegue completo en 2028
El programa se estructura en varias fases encadenadas, con hitos clave repartidos entre 2026 y 2031. La etapa que se abre ahora es la de diseño detallado de los satélites y de los sistemas de tierra, que se desarrollará en infraestructuras especializadas de la propia isla, como las salas blancas del edificio IACTEC.
Según el cronograma presentado por el Cabildo y Telespazio, durante el primer semestre de 2027 se completará la integración y las pruebas de la cámara DRAGO-3, uno de los elementos tecnológicos más avanzados del proyecto y desarrollado íntegramente en Canarias. Esta cámara se instalará en un satélite precursor, que actuará como banco de pruebas en órbita.
En la segunda mitad de 2027 se lanzará ese satélite precursor, cuya misión será validar en condiciones reales el funcionamiento de la plataforma espacial, los instrumentos embarcados y la cadena de recepción y procesado de datos. La experiencia que se obtenga servirá para ajustar los últimos detalles antes del despliegue masivo de la constelación.
El despliegue completo de los cuatro satélites está previsto para el segundo semestre de 2028. El lanzamiento se realizará desde Estados Unidos mediante cohetes de SpaceX, lo que permitirá colocar en órbita baja terrestre las unidades operativas definitivas. Con los cuatro satélites ya en funcionamiento, se alcanzará una capacidad de observación casi diaria de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, así como de sus aguas circundantes.
A partir de ese momento se abrirá una nueva etapa centrada en la explotación intensiva de los datos. Entre 2029 y 2031 se desarrollará la fase de operación y comercialización de imágenes e información derivada, en la que se espera maximizar el valor económico y social del sistema, consolidando su carácter de proyecto autosostenible.
Cuatro satélites y una cámara puntera: DRAGO-3
La Constelación Canaria de Satélites estará formada por cuatro unidades, incluyendo un primer satélite piloto o precursor y tres satélites adicionales que completarán el sistema operativo. Todos ellos se basarán en la plataforma LUR-50, desarrollada por la empresa AVS, socia de Telespazio.
Esta plataforma actúa como «bus satelital» de unas 80 toneladas… pero en este caso, 80 kilos de masa, significativamente mayor que la de los nanosatélites habituales en proyectos experimentales. El uso de una plataforma de mayor tamaño permite integrar más sensores por satélite, reducir el número de lanzamientos necesarios y aumentar la fiabilidad general del sistema.
Uno de los elementos más singulares de la constelación será la cámara DRAGO-3, diseñada y construida por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Esta cámara de infrarrojo de onda corta hereda buena parte de la tecnología, los sensores, la electrónica y los sistemas de calibrado de sus predecesoras DRAGO-1 y DRAGO-2, ya probadas con éxito en el espacio.
Gracias a esa evolución, DRAGO-3 está llamada a convertirse en una de las cámaras con mayor capacidad de resolución del mundo en su rango espectral. Diversas fuentes del proyecto apuntan a que la Constelación Canaria será, en términos de observación en infrarrojo de onda corta, una de las constelaciones más avanzadas a nivel internacional, con especial foco en la vigilancia de fenómenos naturales y cambios en el territorio.
Los tres satélites que se lanzarán en 2028 integrarán entre nueve y doce cámaras cada uno, lo que multiplicará la capacidad de captación de imágenes en cada pasada orbital. Esta configuración permitirá obtener escenas completas en cada órbita sobre Canarias y otras zonas de interés, reduciendo el tiempo de revisita y aumentando la frecuencia de observación.
Aplicaciones: emergencias, agua, agricultura y medio ambiente
Más allá del componente tecnológico, las distintas administraciones implicadas insisten en que el verdadero valor de la constelación reside en los datos y en la capacidad de convertirlos en información útil para la toma de decisiones en tiempo casi real.
El consejero de Innovación, Juan José Martínez Díaz, ha explicado que la monitorización diaria del territorio permitirá anticiparse a situaciones de riesgo, optimizar el uso de los recursos públicos y mejorar la gestión en ámbitos como las emergencias, el ciclo del agua, la agricultura o el medio ambiente. La combinación de imágenes satelitales y modelos meteorológicos ayudará, por ejemplo, a identificar zonas de mayor vulnerabilidad antes y después de fenómenos adversos.
Entre las aplicaciones prioritarias se encuentran la prevención y seguimiento de incendios forestales, el control de inundaciones, la monitorización de erupciones volcánicas y el análisis del impacto sobre la biodiversidad. La información obtenida facilitará detectar focos de calor, evaluar daños en infraestructuras, identificar taludes o laderas con riesgo de desprendimiento y localizar áreas anegadas tras episodios de lluvias intensas.
También se prevé un uso intensivo de los datos para gestionar mejor los recursos hídricos y agrícolas, al poder seguir con mayor precisión la humedad del suelo, el estado de los cultivos o la evolución de embalses y acuíferos. Todo ello se integrará en sistemas de apoyo a la decisión que, según el Cabildo, contribuirán a modernizar la gestión pública y a aumentar la resiliencia de la isla frente al cambio climático.
En el ámbito marino y costero, la constelación ofrecerá información útil para «cuidar» el océano y el litoral, detectando cambios en la calidad de las aguas, alteraciones en ecosistemas sensibles o impactos derivados de temporales y otros fenómenos extremos.
Economía del dato y modelo autosostenible
Uno de los pilares del proyecto es su vocación de autosuficiencia económica. El Cabildo de Tenerife estima un retorno de alrededor de 18 millones de euros gracias a la comercialización de datos e imágenes generados por la constelación, tanto a instituciones públicas como a empresas privadas y centros de investigación dentro y fuera de España.
El propio consejero de Innovación insiste en que Canarias no solo se posicionará como productora de datos, sino también como gestora y explotadora de información de alto valor añadido. Esta orientación hacia la llamada «economía del dato» abre la puerta a nuevos modelos de negocio relacionados con servicios de análisis geoespacial, vigilancia ambiental, planificación territorial o consultoría en gestión de riesgos.
El proyecto incluye, además, el desarrollo de infraestructuras de tierra críticas para el tratamiento masivo de información, como la ampliación del supercomputador del ITER y el refuerzo de la red de cables submarinos de Canalink. Estas instalaciones serán fundamentales para procesar el enorme volumen de imágenes que generarán los satélites, un trabajo que se prolongará durante años tras el despliegue completo.
Desde Telespazio advierten de que, aunque la parte más llamativa del proyecto es el lanzamiento de los satélites, el auténtico «cuello de botella» se encuentra en tierra: en la capacidad para recibir, almacenar, procesar y distribuir los datos de forma eficiente. Esa fase operativa, que arrancará de forma intensa a partir de 2029, se prolongará previsiblemente durante al menos un lustro.
Al mismo tiempo, la cobertura global de la constelación permitirá ofrecer imágenes no solo de las islas, sino también de otras regiones del planeta en hasta catorce órbitas adicionales diarias, abarcando áreas de alto interés como China, América del Norte y del Sur, Australia o distintas zonas de Asia. Este alcance abre un potencial mercado internacional para la venta de servicios basados en las imágenes obtenidas.
Empleo cualificado e impulso al ecosistema tecnológico
El desarrollo de la Constelación Canaria de Satélites se apoyará en infraestructuras especializadas ubicadas en Tenerife, como salas blancas y laboratorios de alta precisión. Estas instalaciones permitirán realizar buena parte de la integración y pruebas de los satélites en la propia isla, reforzando la cadena de valor local vinculada al sector aeroespacial.
La iniciativa, financiada con 21,3 millones de euros, prevé la creación de entre 122 y 158 empleos de alta cualificación, según las estimaciones de la corporación insular. Se trata en su mayoría de perfiles técnicos, ingenieriles y científicos vinculados a la ingeniería aeroespacial, la electrónica, el procesado de datos, la informática o la física aplicada.
Este impulso llega acompañado de medidas en el ámbito formativo. El Cabildo ha destacado que la Universidad de La Laguna pondrá en marcha un Grado en Ingeniería Aeroespacial, ofreciendo a los jóvenes canarios una vía académica alineada con las nuevas oportunidades laborales que se abrirán en el Archipiélago. La idea es favorecer que el talento formado en Canarias pueda desarrollar su carrera sin necesidad de emigrar.
En paralelo, el proyecto se articula con otras líneas de actuación como el desarrollo de un telepuerto para comunicaciones satelitales, la ampliación del supercomputador del ITER y el impulso de programas de captación y retención de talento, como las iniciativas denominadas «Talentum». Todas estas piezas conforman una estrategia más amplia para consolidar a Tenerife como nodo de innovación en el ámbito espacial y digital.
El consejero de Innovación ha puesto como ejemplo el caso de Escocia, donde la industria aeroespacial se ha convertido en una de las principales palancas de crecimiento económico. Según su criterio, Tenerife reúne condiciones similares para seguir una senda comparable, apoyándose en la constelación de satélites y en la industria del dato como motores de empleo cualificado y atracción de empresas especializadas.
Riesgos, contexto internacional y resiliencia del proyecto
Como en cualquier programa espacial de esta envergadura, los responsables del proyecto reconocen la existencia de ciertos riesgos asociados al contexto internacional. El propio CEO de Telespazio Ibérica ha admitido que cambios geopolíticos o tensiones en los mercados podrían condicionar, por ejemplo, la disponibilidad de lanzadores o de determinados componentes electrónicos.
Entre las posibles amenazas se menciona el reto logístico y político de los lanzamientos desde Estados Unidos, así como la experiencia reciente durante la pandemia de COVID-19, cuando se produjo un desabastecimiento de componentes y «tierras raras» esenciales para la industria tecnológica. Aun así, la empresa subraya que, a día de hoy, no se prevén retrasos significativos en el calendario y que se mantiene una vigilancia constante sobre estos factores.
Desde el punto de vista técnico, la estrategia de incorporar la cámara DRAGO-3 en el satélite precursor como banco de pruebas se considera de bajo riesgo, ya que reutiliza una parte importante de la tecnología de las cámaras anteriores, ya validadas en órbita. Este enfoque reduce la probabilidad de fallos graves en los satélites operativos que se lanzarán posteriormente.
En cualquier caso, el Cabildo insiste en que se trata de una inversión calificada como responsable, que combina innovación, seguridad y retorno económico. La intención es que la constelación no solo aporte servicios útiles a la ciudadanía canaria, sino que también posicione a la isla como un referente internacional en el desarrollo de tecnología espacial aplicada al territorio.
Con el inicio de la fase de diseño y la firma de los contratos clave, la Constelación Canaria de Satélites se encamina a convertirse en una pieza central de la estrategia de innovación de Tenerife. Si el calendario se cumple, en apenas unos años el Archipiélago dispondrá de una infraestructura espacial propia capaz de ofrecer datos diarios de alta resolución, reforzar la gestión de emergencias y medio ambiente, generar empleo cualificado y abrir nuevas vías de negocio ligadas a la economía del dato, consolidando a Canarias como un actor a tener en cuenta en el mapa aeroespacial europeo.
