Confirman actividad hidrotermal en el volcán submarino de Enmedio

  • Primera evidencia multidisciplinar de actividad hidrotermal en el volcán de Enmedio, entre Tenerife y Gran Canaria.
  • Anomalías de temperatura, turbidez, nutrientes y microorganismos en el océano profundo canario.
  • El fenómeno no implica erupción volcánica ni se relaciona con la sismicidad reciente del Teide.
  • Hallazgo clave para entender el vulcanismo submarino de Canarias y su papel en los ciclos de nutrientes.

Actividad hidrotermal en el volcán de Enmedio

El volcán submarino de Enmedio, oculto bajo las aguas del Atlántico entre Tenerife y Gran Canaria, se ha convertido en uno de los puntos calientes de la investigación oceanográfica en Canarias. Tras casi una década de trabajo, un amplio equipo científico ha confirmado que en su interior se desarrolla actividad hidrotermal activa, es decir, circulación de fluidos calientes cargados de minerales que escapan al océano profundo.

Lejos de tratarse de una erupción inminente, este fenómeno muestra cómo el calor interno de la Tierra sigue liberándose de forma silenciosa en el fondo marino, modificando la química del agua y alimentando comunidades de microorganismos que viven a oscuras. Este hallazgo se considera un paso importante para entender el vulcanismo submarino de Canarias y su papel en los ciclos de nutrientes del océano.

Un volcán oculto entre Tenerife y Gran Canaria

Volcán Enmedio entre Tenerife y Gran Canaria

El llamado volcán de Enmedio toma su nombre por su posición en pleno canal entre Tenerife y Gran Canaria, aproximadamente a 25 kilómetros de la primera isla y a unos 36 kilómetros de la segunda. Desde la superficie no se aprecia nada, pero en el lecho marino se levanta como una montaña volcánica de forma cónica que domina esta zona del archipiélago.

Su base se asienta a profundidades de entre 2.140 y 2.350 metros y alcanza un diámetro cercano a los 3,5 kilómetros, mientras que su cima queda situada alrededor de los 1.600 metros bajo el nivel del mar. En algunos estudios se describe con una altura de unos 470 a 600 metros sobre el fondo, lo que da idea de la envergadura de este edificio volcánico sumergido.

Los datos geológicos y geofísicos recopilados muestran que el volcán está atravesado por una gran fractura que lo cruza de norte a sur y presenta además una depresión destacada en uno de sus flancos. Estas estructuras actúan como auténticas chimeneas naturales, facilitando que los fluidos calientes generados en profundidad encuentren salida hacia la columna de agua.

Según las instituciones participantes, Enmedio se localiza en una zona de elevada actividad sísmica dentro del archipiélago canario, asociada a fallas que conectan las dos islas mayores. Aun así, los expertos subrayan que su última fase eruptiva conocida tuvo lugar hace más de 200.000 años, por lo que lo que se observa hoy es una actividad térmica y geoquímica residual, pero muy relevante desde el punto de vista científico.

Una década de datos para demostrar la actividad hidrotermal

Investigación hidrotermal en el volcán de Enmedio

La confirmación de esta actividad hidrotermal activa no ha llegado de la noche a la mañana. El trabajo, liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), se apoya en una combinación de datos geológicos, geofísicos, geoquímicos y oceanográficos recopilados a lo largo de casi diez años de campañas en la zona.

En estas expediciones se han utilizado perfiles sísmicos, mediciones batimétricas de alta resolución, muestreos de agua y rocas, así como instrumentación específica para detectar anomalías de temperatura, turbidez y composición química en el océano profundo. Todo este material se ha analizado de forma conjunta, dando lugar a la primera evidencia multidisciplinar sólida de que Enmedio se comporta como un sistema hidrotermal activo.

El trabajo, publicado en la revista especializada Bulletin of Volcanology, ha contado con la participación de centros como Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), la Universidad de Salamanca (USAL) y la Universidad de La Laguna (ULL). La combinación de experiencias, desde la vulcanología hasta la oceanografía profunda, ha sido clave para interpretar correctamente los resultados.

Buena parte de los datos se obtuvieron a bordo de los buques oceanográficos Ángeles Alvariño y Sarmiento de Gamboa, dos de las principales plataformas de investigación marina de la ciencia española. Estas campañas permitieron volver una y otra vez sobre el mismo punto del canal entre islas, algo fundamental para comprobar que las señales hidrotermales no eran episodios puntuales, sino un proceso persistente en el tiempo.

Cómo funciona el sistema hidrotermal de Enmedio

Fluidos hidrotermales en el volcán de Enmedio

La circulación de fluidos en el volcán de Enmedio sigue un esquema común a otros sistemas hidrotermales submarinos. El agua del mar se infiltra a través de las fracturas y fallas de la corteza oceánica, desciende hasta zonas más profundas donde la temperatura del interior terrestre es mucho mayor y allí se calienta y reacciona con las rocas circundantes.

Una vez que el agua ha absorbido ese calor interno y diversos minerales, asciende de nuevo aprovechando las mismas fracturas que actúan como conductos. Finalmente, emerge a través del sustrato volcánico alterado o se mezcla con el agua del océano en la columna de agua que corona el volcán, generando un conjunto de señales físicas y químicas detectables por los instrumentos oceanográficos.

En el caso de Enmedio, los investigadores han observado que la columna de agua situada sobre la cima presenta una temperatura aproximadamente 0,5 ºC superior a la del océano circundante. Este incremento, aunque pueda parecer pequeño, resulta muy significativo a las profundidades en las que se encuentra el volcán, donde las variaciones naturales son habitualmente mínimas.

Además de la temperatura, se ha detectado un aumento de la turbidez entre los 1.600 y los 2.200 metros de profundidad, lo que indica la presencia de partículas en suspensión asociadas a las salidas de fluidos. Estas partículas pueden estar formadas por minerales precipitados, fragmentos muy finos de roca alterada y, en algunos casos, por agregados microbianos que prosperan en estos ambientes ricos en compuestos químicos.

Las muestras de roca recuperadas en distintas campañas muestran claras alteraciones ricas en óxidos de hierro y microestructuras filamentosas vinculadas a la actividad de microorganismos, rasgos típicos de ambientes hidrotermales de baja temperatura. Datos sísmicos y batimétricos de alta resolución refuerzan esta interpretación, al apuntar a una intensa modificación del sustrato volcánico en las zonas donde se concentran las fracturas.

Un laboratorio natural para el océano profundo canario

Los efectos de esta actividad no se quedan en el interior del volcán. Los fluidos que escapan a través del sustrato y se mezclan con el agua circundante provocan cambios notables en la química y en la biología del océano profundo en la zona del canal entre Tenerife y Gran Canaria.

Las investigaciones han detectado un incremento marcado de la abundancia de microorganismos en la franja de profundidad afectada por los fluidos hidrotermales. Estos organismos, que viven sin luz solar, aprovechan la energía y los compuestos químicos liberados por el sistema para desarrollarse, configurando comunidades muy distintas a las de las aguas más alejadas del volcán.

Otro de los indicadores clave ha sido el enriquecimiento de nutrientes inorgánicos disueltos en el agua, especialmente de amonio. En varios muestreos se constató que los valores de este compuesto multiplicaban por cuatro los niveles considerados normales en esta región del Atlántico, y algunos trabajos mencionan incluso incrementos muy superiores respecto al fondo regional.

Estas anomalías en nutrientes y microorganismos apuntan a que el sistema hidrotermal de Enmedio tiene una influencia directa en los procesos biogeoquímicos del océano profundo en el archipiélago. En otras palabras, el volcán funciona como un aporte constante de calor y materia que alimenta y reorganiza parte de la vida microscópica y de los ciclos químicos en estas aguas.

Para el conjunto de Canarias, acostumbrado a la presencia de volcanes emergidos como el Teide o a episodios recientes como el Tagoro en El Hierro o el Tajogaite en La Palma, Enmedio representa un ejemplo de vulcanismo silencioso: no genera columnas de ceniza ni ríos de lava visibles, pero sí contribuye de forma continua a modelar el fondo marino y el funcionamiento del océano en profundidad.

Relevancia científica y ausencia de riesgo eruptivo

Una de las cuestiones que más se han cuidado en el trabajo es separar con claridad la actividad hidrotermal detectada de cualquier indicio de . Los autores insisten en que los resultados no apuntan a una erupción volcánica ni sitúan a Enmedio en un escenario similar al de un volcán a punto de despertar.

Los especialistas recuerdan que este tipo de sistemas hidrotermales son muy habituales en los fondos oceánicos de todo el planeta, aunque en el caso concreto del volcán de Enmedio apenas se habían realizado estudios detallados hasta ahora. La novedad radica, por tanto, en la caracterización del fenómeno, no en que se trate de algo excepcional o peligroso.

Además, las instituciones implicadas han subrayado que la actividad registrada en Enmedio no guarda relación con los enjambres sísmicos detectados en fechas recientes en Las Cañadas del Teide ni con otros episodios de sismicidad del archipiélago. En estos casos, se habla de procesos de origen principalmente tectónico o magmático situados en otros sectores de las islas.

El valor del estudio reside en que aporta información clave para comprender el vulcanismo submarino canario y su conexión con el océano. Los volcanes situados bajo el mar representan la mayor parte del vulcanismo del planeta y desempeñan un papel esencial en los ciclos globales de nutrientes, la biodiversidad marina y el funcionamiento del océano profundo, a escalas que van mucho más allá de Canarias.

En palabras de los investigadores, Enmedio puede considerarse un «bebé geológico» de unos 200.000 años cuya actividad hidrotermal encaja dentro de un comportamiento natural y esperable para un sistema volcánico de este tipo. Por ahora, los organismos de vigilancia mantienen la monitorización habitual, sin que el nuevo conocimiento implique cambios en los niveles de riesgo para la población de las islas.

La caracterización de la actividad hidrotermal en el volcán de Enmedio convierte a este edificio submarino en un auténtico laboratorio natural para estudiar cómo el calor interno del planeta se libera en el fondo del Atlántico canario, cómo esa energía transforma rocas y aguas profundas, y de qué manera alimenta comunidades microbianas y ciclos de nutrientes que sostienen parte de la vida marina. Lejos de los focos de las erupciones visibles, este volcán escondido sigue trabajando de forma constante, recordando que buena parte del dinamismo de la Tierra ocurre lejos de nuestra vista, pero con efectos apreciables en el océano que rodea a las islas.

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