CDMX, Edomex y Semarnat coordinan acciones contra la contaminación

  • CDMX, Edomex y Semarnat refuerzan la coordinación para mejorar la calidad del aire en el Valle de México.
  • Se prevén ajustes en el programa Hoy No Circula y en el esquema de contingencias ambientales.
  • El plan incluye control de fugas de gas LP, vigilancia a vehículos y freno a quemas de pastizales.
  • La movilidad sostenible y la protección de la salud se colocan en el centro de la estrategia.

Medidas contra la contaminacion atmosferica

Respirar un aire mínimamente limpio en el Valle de México se ha vuelto una tarea complicada. En lo que va de año, la Ciudad de México y el Estado de México han encadenado varios episodios de contaminación elevados, con activación de contingencias ambientales y restricciones a la movilidad que afectan a millones de personas.

La situación ha llevado a que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Gobierno de la Ciudad de México y el del Estado de México pongan en marcha una coordinación más estrecha para atajar la mala calidad del aire, con un paquete de medidas que va desde cambios en el tráfico hasta campañas informativas y control de emisiones domésticas e industriales.

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Un problema estructural de contaminación en el Valle de México

La contaminación atmosférica en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) no es algo puntual ni exclusivo de este año; responde a una combinación de emisiones constantes y condiciones meteorológicas adversas. Vehículos, industrias, comercios y hogares emiten contaminantes de forma relativamente estable, pero es el tiempo atmosférico el que marca cuándo se dispara el problema.

Según explica el investigador José Agustín García Reynoso, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, la orografía que rodea la capital mexicana juega en contra. Las montañas que enmarcan el valle dificultan la dispersión de los contaminantes, que quedan retenidos cerca de la superficie y se acumulan jornada tras jornada cuando no hay suficiente ventilación.

Entre febrero y mayo se da, además, una combinación especialmente delicada: radiación solar intensa, ambiente seco, poca circulación del viento y gran estabilidad atmosférica. Este cóctel favorece la formación de ozono troposférico, uno de los contaminantes que con más frecuencia obliga a declarar contingencia ambiental por encima de los límites establecidos.

Los expertos apuntan que más de la mitad de las contingencias del año se concentran en ese periodo, aunque en esta ocasión las concentraciones elevadas de contaminantes se han adelantado y se detectan desde enero, con varias alertas acumuladas y la posibilidad de que la temporada de ozono se prolongue si las lluvias se retrasan.

Conviene matizar que, según estos análisis, la situación actual no implica necesariamente que el aire sea peor que hace dos décadas. El cambio es que hoy se aplican estándares ambientales más estrictos y criterios de activación más protectores para la salud, de modo que se decretan contingencias con niveles de contaminación que antes no se consideraban de riesgo.

Impacto en la salud y la vida diaria de la población

La mala calidad del aire no solo se traduce en cielos blanquecinos y sensaciones térmicas más agobiantes. Tiene consecuencias claras para la salud pública. La exposición continua a contaminantes derivados de la quema de combustibles fósiles y de residuos agrícolas puede agravar o desencadenar patologías respiratorias como asma, bronquitis, tuberculosis o disminución progresiva de la función pulmonar.

La población más vulnerable —menores, personas mayores y quienes ya presentan enfermedades respiratorias o cardiovasculares— es la que paga el precio más alto de cada episodio de contaminación. En los últimos meses se han tenido que cancelar actividades al aire libre, incluyendo actos lúdicos y celebraciones, precisamente para evitar exponer a niñas y niños a niveles de contaminantes considerados nocivos.

Este tipo de medidas restrictivas no son algo aislado de México. Ciudades europeas como París o regiones industriales en el norte de Italia aplican también protocolos de alerta, limitaciones de tráfico o recomendaciones de evitar el ejercicio físico intenso en exteriores cuando se disparan contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) o las partículas finas (PM2,5 y PM10).

En Europa, la normativa comunitaria establece valores límite de referencia y obliga a los Estados miembros a implantar planes de calidad del aire en las zonas donde se superan esos umbrales. La lógica que se sigue en el Valle de México es similar: cuando se detectan niveles elevados y condiciones meteorológicas desfavorables, se activan contingencias y se recurre a medidas de emergencia.

En paralelo, tanto en América Latina como en la Unión Europea va cobrando peso la idea de que la contaminación del aire es un problema de salud pública comparable a otros grandes factores de riesgo, como puede ser el tabaco o una dieta inadecuada, lo que exige políticas más ambiciosas y sostenidas en el tiempo.

Reunión clave entre CDMX, Edomex y Semarnat

En este contexto, el pasado 11 de mayo se celebró una reunión técnica entre la Semarnat, la Ciudad de México y el Estado de México para redefinir la estrategia frente a la contaminación en la ZMVM. El encuentro contó también con la participación de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), organismo encargado de coordinar las políticas ambientales en la región.

La titular de Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, hizo hincapié en evitar respuestas fragmentadas. Según subrayó, resulta fundamental construir una política integral de calidad del aire que involucre a ambos gobiernos estatales como actores centrales y con el respaldo técnico del Gobierno federal. La Secretaría, señaló, se pone a disposición para impulsar objetivos comunes de reducción de emisiones en toda la región metropolitana.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, recordó que en la ZMVM viven más de 22 millones de personas cuya movilidad diaria depende, en buena medida, del uso del automóvil privado. El incremento de viajes metropolitanos, que cruzan los límites administrativos entre entidades, complica el control de las emisiones si no se actúa de forma coordinada.

Por su parte, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, subrayó que su administración está impulsando obras de movilidad con vocación ambiental, que buscan reducir tiempos de traslado y ofrecer alternativas al vehículo particular. La idea es que las inversiones en transporte y vialidad se conviertan también en una herramienta para rebajar los niveles de contaminación.

Como cierre del encuentro, las autoridades acordaron recopilar todas las propuestas en materia de calidad del aire, clasificarlas y someterlas a revisión técnica para determinar cuáles son viables y cuáles podrían tener un mayor impacto. La intención es pasar del anuncio de medidas generales a un plan operativo y ordenado en fases.

Medidas propuestas: del Hoy No Circula al control del gas LP

Entre las líneas de actuación que se pusieron sobre la mesa destaca la revisión profunda del programa Hoy No Circula, una herramienta que desde hace años restringe la circulación de vehículos en función de la terminación de la matrícula y del holograma de verificación. La evolución del parque automotor y la aparición masiva de motocicletas obligan, según las autoridades, a actualizar el esquema.

También se plantea modernizar el Programa de Contingencias Ambientales, con el objetivo de que responda mejor a episodios de contaminación más frecuentes y variables. Se busca afinar los niveles de activación, las fases y las medidas asociadas a cada escenario, para que la reacción sea más rápida y proporcional según el tipo de contaminante y la situación meteorológica.

Otra pata importante del plan es el refuerzo de la vigilancia a los vehículos que circulan con emisiones por encima de lo permitido. Esto incluye controles en carretera, supervisión de los centros de verificación y posibles ajustes en las sanciones, de modo que sea más costoso seguir circulando con un coche altamente contaminante que repararlo o sustituirlo por uno menos emisivo.

Las autoridades han puesto igualmente el foco en el gas licuado de petróleo (gas LP), muy extendido en usos domésticos y comerciales. Parte del problema son las fugas en la distribución y manejo del gas, que liberan compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera y contribuyen a la formación de ozono. Reducir y controlar estas fugas figura como una de las acciones prioritarias.

Se contempla, además, la homologación de la calidad de las gasolinas entre los distintos territorios de la megalópolis. Un combustible con estándares más estrictos en contenido de azufre y otros componentes nocivos permite rebajar las emisiones asociadas al tráfico, algo que también se viene aplicando en buena parte de la Unión Europea como uno de los requisitos de la normativa comunitaria.

Movilidad sostenible y transporte público como eje de la estrategia

La respuesta institucional no se limita a medidas de emergencia; también pasa por reorientar la movilidad hacia opciones más sostenibles. La Ciudad de México y el Estado de México han ido apostando por el transporte público masivo y la electrificación parcial de las flotas, aunque el reto sigue siendo enorme en un entorno donde el coche privado sigue siendo protagonista.

Entre los proyectos señalados por las autoridades capitalinas figura el Trolebús Mexiquense Chalco-Santa Marta, que conecta zonas periféricas con puntos neurálgicos de la ciudad y opera con vehículos eléctricos. Otro ejemplo es el Tren Suburbano que enlaza con el aeropuerto Felipe Ángeles, concebido para reducir desplazamientos en coche hacia esta infraestructura clave.

El Sistema de Transporte Colectivo Metro se mantiene como el eje vertebrador de la movilidad diaria en la metrópoli. Su capacidad para mover a millones de personas a diario lo convierte en una pieza esencial para contener el uso del vehículo particular y, por tanto, para frenar la contaminación asociada al tráfico rodado.

Desde el lado mexiquense, la gobernadora destacó infraestructuras como la reconstrucción del Periférico Norte, que pretende acortar hasta en media hora algunos trayectos y reducir los tiempos de vehículos atrapados en atascos, un escenario en el que el consumo de combustible y las emisiones se disparan.

El sistema de transporte público del Estado de México incluye también el Mexibús, con unidades eléctricas, y el Mexicable, un teleférico urbano que ofrece una alternativa de baja emisión en zonas con orografía compleja. Está previsto ampliar la cobertura de este último con la construcción de la Línea 3 en Naucalpan, lo que reforzaría el modelo de transporte limpio en el área metropolitana.

Control de quemas, reforestación y protección de la salud

Más allá del tráfico, otro de los frentes en los que se quiere actuar con más contundencia es el de las quemas de pastizales y residuos agrícolas. Estas prácticas, aún habituales en ciertas zonas rurales y periurbanas, liberan grandes cantidades de contaminantes en cortos periodos de tiempo, empeorando notoriamente los niveles de partículas en el aire.

Las propuestas incluyen el endurecimiento de la regulación y la vigilancia sobre estas quemas, junto con programas alternativos para el manejo de residuos agrícolas. En paralelo, se prevé impulsar campañas de reforestación que refuercen la cobertura vegetal en el entorno metropolitano, lo que puede ayudar, con el tiempo, a mejorar microclimas locales y favorecer la captura de algunos contaminantes.

Otra de las piezas del plan es el avance en la regulación de las motocicletas nuevas, un tipo de vehículo que ha crecido con fuerza en los últimos años y que, si no se controla, puede convertirse en una fuente relevante de emisiones. Se barajan requisitos más estrictos de emisiones y verificación para los nuevos modelos que se incorporen al parque.

En materia de salud, las autoridades quieren fortalecer los programas específicos de protección durante la temporada de ozono. Esto incluye desde recomendaciones para limitar la actividad física al aire libre en determinados horarios hasta protocolos en centros de salud para detectar y atender de forma temprana los efectos de la contaminación en personas sensibles.

En conjunto, las medidas acordadas y propuestas por CDMX, Edomex y Semarnat apuntan hacia un enfoque más coordinado y exigente frente a la contaminación del aire, combinando ajustes en el tráfico, mejoras en la calidad de los combustibles, refuerzo del transporte público, control de quemas y programas de salud pública. Aunque el reto es mayúsculo en una de las áreas metropolitanas más grandes del planeta, el giro hacia una gestión integrada y compartida de la calidad del aire abre la puerta a avances que, si se sostienen en el tiempo y se aplican con rigor técnico, pueden traducirse en un entorno más respirable para millones de personas.