Catástrofes naturales: impacto económico global y golpe climático en España y Europa

  • Las catástrofes naturales generaron pérdidas de 224.000 millones de dólares a nivel mundial, con solo 108.000 millones cubiertos por seguros.
  • El 92 % de los daños se vinculó a fenómenos climáticos, con 17.200 fallecidos, más que el año anterior pero por debajo de la media de largo plazo.
  • Los incendios de Los Ángeles fueron el desastre más caro, seguidos por el terremoto de Myanmar y el huracán Melissa en el Caribe.
  • Europa registró menos pérdidas que otros continentes, aunque hubo episodios severos como granizadas, olas de frío y graves incendios en España.

catastrofes naturales 2025

Las catástrofes naturales registradas a lo largo de 2025 dejaron una factura económica muy abultada: unos 224.000 millones de dólares en daños en todo el planeta, de los que solo cerca de la mitad estaban cubiertos por pólizas, según datos sobre pérdidas aseguradas. A pesar de que el coste total bajó con respecto al año anterior, el balance humano y la intensidad de algunos fenómenos volvieron a poner sobre la mesa el debate sobre la adaptación al cambio climático.

Según los datos difundidos por la reaseguradora alemana Munich Re desde Fráncfort y recogidos por distintas agencias, las pérdidas aseguradas ascendieron a 108.000 millones de dólares, lo que deja un importante hueco de daños sin cobertura. El informe dibuja un año que la propia compañía califica de “alarmante” por el peso de inundaciones, tormentas severas e incendios forestales, con especial atención a lo ocurrido en América, Asia-Pacífico y, en menor medida, Europa, y reaviva el debate sobre la adaptación al cambio climático.

Un año de 224.000 millones en pérdidas y 17.200 fallecidos

impacto economico catastrofes

El informe de Munich Re cifra en 224.000 millones de dólares las pérdidas económicas globales derivadas de incendios, inundaciones, tormentas, terremotos y otros fenómenos extremos durante 2025. En términos europeos, eso equivale a unos 191.000 millones de euros aproximadamente. De ese total, el sector asegurador asumió 108.000 millones de dólares (en torno a 92.000 millones de euros), mientras que el resto recayó directamente sobre administraciones públicas, empresas y hogares.

En comparación con 2024, cuando se alcanzaron los 368.000 millones de dólares en daños, el descenso ronda el 39 %. También se redujo la parte cubierta por seguros, que entonces se elevó a 147.000 millones de dólares. Aun así, desde la reaseguradora se insiste en que la caída de la factura económica no implica un respiro real, ya que la intensidad y frecuencia de los eventos ligados al clima siguen una tendencia preocupante.

El balance humano fue especialmente delicado. Alrededor de 17.200 personas perdieron la vida en 2025 como consecuencia directa de desastres naturales, frente a las 11.000 registradas el año previo. A pesar de este aumento notable, el número de víctimas mortales se mantiene ligeramente por debajo de la media de la última década (17.800) y muy por debajo de la de los últimos 30 años, que ronda las 41.900 muertes anuales.

La reaseguradora subraya que el 92 % de todas las pérdidas estuvo relacionado con fenómenos climáticos —como incendios, inundaciones, temporales y ciclones tropicales— y que estos episodios concentraron, además, el 97 % de los daños que sí estaban cubiertos por seguros. Es decir, casi todo lo que paga el sector asegurador en catástrofes hoy en día está directamente vinculado al clima.

En el caso concreto de la Península Ibérica y Canarias, se contabilizaron 7.987 terremotos a lo largo del año, un dato que ilustra la actividad sísmica de la región, aunque la mayoría de estos movimientos fueron de baja magnitud y no causaron daños significativos comparables a los grandes eventos registrados en otras partes del mundo.

Incendios, terremotos y ciclones: los episodios más costosos

El desastre natural más caro de 2025 se produjo en Estados Unidos, con los graves incendios que arrasaron el área de Los Ángeles en enero. Este episodio generó pérdidas cercanas a los 53.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros), de los que 40.000 millones estaban asegurados. Munich Re lo califica como el incendio más caro jamás registrado, tanto por el valor de las infraestructuras afectadas como por el alcance del siniestro. En esta tragedia murieron 30 personas.

El segundo gran evento por volumen de daños fue el terremoto de magnitud 7,7 registrado en Myanmar, que dejó alrededor de 4.500 fallecidos y causó pérdidas de unos 12.000 millones de dólares (más de 10.000 millones de euros). En este caso, solo una fracción muy pequeña de los daños estaba respaldada por seguros, lo que pone de manifiesto la baja penetración aseguradora en buena parte del sudeste asiático.

Entre los fenómenos meteorológicos extremos destaca el huracán Melissa, que recorrió el Caribe con vientos cercanos a los 300 km/h. El ciclón dejó a su paso una destrucción importante en Jamaica y fuertes impactos en Cuba, con unas pérdidas totales que Munich Re sitúa en torno a 9.800 millones de dólares (unos 8.400 millones de euros). De esa cantidad, alrededor de 3.000 millones de dólares estaban cubiertos por pólizas. Melissa provocó la muerte de unas 100 personas, según los datos recopilados.

En el conjunto del año, los ciclones tropicales sumaron 37.000 millones de dólares en daños globales, de los cuales cerca de 6.000 millones estaban asegurados. Esta cifra se sitúa claramente por debajo de los promedios de los últimos 10 y 30 años, algo que la reaseguradora vincula, en buena medida, a la circunstancia de que ningún huracán llegó a tocar tierra en el territorio continental de Estados Unidos durante 2025, algo que no ocurría desde hacía una década.

En el Atlántico norte tropical se formaron tres huracanes de categoría 5, la más alta en la escala de intensidad, la cifra más elevada desde 2005, cuando el huracán Katrina devastó la región de Nueva Orleans. La comparación con aquel año sirve a Munich Re para recordar que Katrina sigue siendo uno de los desastres naturales más costosos de todos los tiempos y para advertir de que el potencial destructivo de los episodios actuales es similar, aunque no siempre impacten en zonas tan densamente pobladas.

El papel del cambio climático en los fenómenos extremos

La compañía alemana insiste en que muchos de los eventos analizados en 2025 muestran la huella del cambio climático. En sus valoraciones, Munich Re sostiene que tanto los incendios de Los Ángeles como varios episodios de lluvias torrenciales, inundaciones y huracanes en el Atlántico norte estuvieron condicionados por un contexto de temperaturas más altas y patrones atmosféricos alterados, ligados a los gases de efecto invernadero.

De acuerdo con los especialistas de la reaseguradora, los estudios científicos publicados en los últimos años apuntan a un aumento en la frecuencia o la severidad de los desastres climáticos. Esta tendencia se aprecia en la proliferación de olas de calor, temporadas de incendios más largas, lluvias extremadamente intensas en cortos periodos de tiempo y ciclones con vientos más potentes o con trayectorias menos habituales, factores relacionados con el aumento de la temperatura.

El jefe de Climatología de Munich Re, Tobias Grimm, recalca que un planeta que se calienta incrementa la probabilidad de episodios de clima extremo. En su análisis, este tipo de fenómenos no solo generan más daños económicos, sino que tienden a afectar con dureza especial a las regiones y colectivos más vulnerables, donde las infraestructuras son más frágiles y la cobertura aseguradora es muy limitada.

En paralelo a los incendios y huracanes, los incendios forestales siguen siendo un foco de preocupación ambiental y sanitaria. Un estudio citado en los informes apunta a que las grandes quemas emiten y redistribuyen más contaminantes atmosféricos de lo que se venía estimando, deteriorando la calidad del aire a cientos o miles de kilómetros del foco del fuego y con efectos potenciales sobre la salud respiratoria de la población.

En este contexto, la combinación de aumento del riesgo climático, concentración de población en áreas expuestas y brechas en la cobertura de seguros está llevando a reaseguradoras y autoridades públicas a revisar sus modelos de riesgo e incorporar la geología aplicada y a plantear nuevas fórmulas de financiación y prevención para limitar tanto las pérdidas humanas como los costes económicos.

Distribución geográfica de las pérdidas: América, Europa y Asia-Pacífico

Por regiones, América volvió a encabezar el ranking de pérdidas económicas. Sumando Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, las catástrofes naturales provocaron daños por unos 133.000 millones de dólares (más de 113.000 millones de euros). De ese monto, cerca de 93.000 millones estaban asegurados, lo que refleja una alta penetración de seguros en comparación con otras partes del mundo, especialmente gracias a los mercados de Estados Unidos y Canadá.

Las principales pérdidas americanas se concentraron en los incendios de Los Ángeles, el huracán Melissa y diversos episodios de tormentas severas, incluidos tornados y granizadas que afectaron amplias zonas urbanas y agrícolas. Este cóctel de riesgos hace que el continente sea, un año más, el epicentro financiero de los desastres naturales.

En Asia y el Pacífico, las pérdidas económicas alcanzaron los 73.000 millones de dólares (algo más de 62.000 millones de euros). Sin embargo, la parte cubierta por seguros apenas llegó a 9.000 millones, lo que supone que más del 85 % de los daños quedó sin compensación directa del mercado asegurador. En muchos países de rentas bajas o medias de esta región, la penetración del seguro no supera el 5 %, lo que agrava el impacto social y económico de cada gran evento.

Europa, por su parte, resultó menos golpeada en términos relativos durante 2025. Las pérdidas se situaron en torno a 11.000 millones de dólares (unos 9.400 millones de euros), de los que aproximadamente la mitad estaban asegurados. Aunque la cifra parece moderada frente a otros continentes, el informe recuerda que el continente no quedó exento de episodios severos.

Entre los desastres naturales más caros para Europa destacan una intensa ola de frío en Turquía, con daños valorados en unos 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros) y cerca de 600 millones de dólares asegurados, así como fuertes tormentas de granizo en Francia, Austria y Alemania, que afectaron sobre todo a zonas agrícolas y áreas urbanas con alta densidad de vehículos e infraestructuras expuestas.

El impacto en España: incendios agravados por la ola de calor y la sequía

En el ámbito europeo, España aparece en el informe por la gravedad de la temporada de incendios de 2025. El país vivió una combinación especialmente adversa de ola de calor prolongada y sequía intensa, que favoreció la propagación de grandes fuegos forestales en varias comunidades autónomas.

Según los datos recopilados, se quemaron casi 400.000 hectáreas de terreno en España durante ese año, lo que supone aproximadamente cinco veces más que la media anual registrada entre 2006 y 2024. Esta diferencia ilustra el salto de magnitud de la campaña de incendios, que puso al límite los medios de extinción y los sistemas de protección civil en distintos territorios y la necesidad de proyectos éticos para la recuperación.

Aunque el informe de Munich Re no desglosa de forma pormenorizada el coste económico de estos incendios en España, sí los sitúa entre los episodios más relevantes a nivel europeo, tanto por superficie afectada como por el valor ecológico y productivo de las zonas dañadas. Además del impacto directo sobre bosques y terrenos agrícolas, los fuegos tuvieron efectos indirectos sobre el turismo rural, la calidad del aire y la biodiversidad.

La situación de 2025 reforzó el debate sobre la adaptación de los montes y paisajes al nuevo contexto climático, con más días de calor extremo y temporadas secas más largas. Expertos y administraciones han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la gestión forestal, la prevención en zonas de interfaz urbano-forestal y las campañas de concienciación ciudadana para reducir al máximo el riesgo de ignición.

En paralelo, el mercado asegurador europeo y español se enfrenta al reto de ajustar coberturas y primas ante un escenario en el que los episodios extremos pueden volverse más frecuentes. La capacidad de las aseguradoras para seguir ofreciendo protección asequible está cada vez más ligada a políticas de prevención eficaces y a inversiones en resiliencia por parte de las administraciones.

El balance que traza Munich Re de 2025 dibuja un panorama en el que las catástrofes naturales continúan causando un enorme impacto económico y humano, con especial protagonismo de los fenómenos climáticos y una marcada desigualdad entre regiones en cuanto a protección aseguradora. Mientras América concentra la mayor parte de las pérdidas totales y Europa se mantiene en niveles más contenidos pero con episodios significativos —como los incendios en España—, Asia-Pacífico sigue destacando por la brecha entre daños sufridos y cobertura disponible. Todo ello en un contexto de calentamiento global que, según los expertos, seguirá empujando al alza la severidad de los eventos extremos y exigirá reforzar tanto la prevención como los mecanismos de compensación.

inundaciones en Nigeria-0
Artículo relacionado:
Inundaciones en Nigeria: cientos de víctimas y miles de desaparecidos tras el desastre en Níger