
En la alta montaña de Sierra Nevada, la clausura de la temporada de esquà ha dejado una imagen tan espectacular como llamativa: la carretera del Veleta se ha convertido en un pasillo flanqueado por muros de nieve de hasta seis metros de altura. En algunos puntos, el espesor supera incluso esa cifra y obliga a las máquinas quitanieves a trabajar casi a ciegas entre paredes heladas.
Estos trabajos de limpieza se concentran en el tramo final de la A-395, entre Hoya de la Mora y las inmediaciones del Veleta, la carretera más alta de Europa y una vÃa clave para el mantenimiento de remontes y los servicios de rescate. Tras un invierno muy generoso en precipitaciones pero también especialmente accidentado, los maquinistas de Cetursa allanan ahora el camino de cara a la campaña estival en el macizo granadino.
Muros de hasta seis metros de nieve en la carretera del Veleta

Los responsables de la estación de esquà han descrito estos dÃas un escenario propio de alta montaña: la A-395 avanza entre auténticas paredes blancas que, en zonas como Cauchiles, rebasan ampliamente los seis metros de espesor. El GPS de una de las máquinas llegó a registrar 6,78 metros, una cifra que da idea de la magnitud de la acumulación tras meses de nevadas intensas.
Entre el ventisquero de Cauchiles y las proximidades del pico Veleta, el trabajo de las quitanieves está dejando un corredor esculpido en la nieve. Los operarios avanzan metro a metro entre paredes heladas que parecen cortadas a cuchillo, abriendo un surco que permite recuperar la traza de la carretera tras las últimas precipitaciones, algunas de ellas ya en plena primavera.
La limpieza de este tramo se inició pocos dÃas después del cierre oficial de la temporada de invierno, el pasado 3 de mayo. Desde entonces, los equipos de Cetursa-Sierra Nevada se han centrado en el último sector de la vÃa, el más expuesto y elevado, donde el viento y los ventisqueros acumulan enormes cantidades de nieve cada año.
La propia orografÃa de la zona y la altitud —el Veleta alcanza los 3.396 metros, solo por detrás del Mulhacén en la PenÃnsula Ibérica— hacen que las tareas requieran maquinaria pesada, personal experto y una planificación cuidadosa. Las densidades de nieve, unidas a la posibilidad de desprendimientos, obligan a extremar precauciones en cada pasada de las fresadoras y quitanieves.
Objetivos de la limpieza: remontes, rescates y Parque Nacional

La apertura progresiva de la carretera del Veleta responde a varias necesidades. En primer lugar, es imprescindible para que el personal técnico pueda acceder a los remontes situados en la mitad superior del dominio esquiable. El telesilla Veleta será el primero en ponerse a punto, ya que está previsto que vuelva a operar durante la campaña de verano para dar servicio a senderistas y visitantes.
Además de los remontes, esta vÃa es fundamental para la seguridad en alta montaña. Por la carretera circulan habitualmente los equipos de rescate en montaña de la Guardia Civil, que deben poder llegar con rapidez a las zonas más elevadas en caso de accidente o incidencia. Del mismo modo, el acceso resulta clave para los servicios del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, encargados tanto de la gestión ambiental como de la atención a los visitantes.
Las fuentes de Cetursa destacan que, una vez finalizada la temporada de esquÃ, la prioridad pasa de la explotación diaria de las pistas al mantenimiento de infraestructuras y a la preparación de la campaña estival. La apertura del tramo alto de la A-395 permite también organizar mejor los trabajos de revisión de instalaciones, control de posibles daños y labores de conservación en la zona de cumbres.
A todo esto se suma que, tras las últimas borrascas del invierno y las nevadas tardÃas de primavera, la acumulación de nieve en la parte alta de Sierra Nevada es una de las más significativas de los últimos años. Esta situación convierte las labores de limpieza en una operación más compleja y prolongada de lo habitual, pero también asegura reservas nivales importantes en la alta montaña durante buena parte del verano.
La Subida Cicloturista al Veleta acelera los trabajos
La tradicional Subida Cicloturista al Veleta añade un elemento de urgencia a estas tareas. Según han detallado fuentes de la estación, el próximo fin de semana está previsto que los participantes asciendan por la propia carretera del Veleta, por lo que es imprescindible garantizar unas condiciones mÃnimas de seguridad en el trazado.
La organización baraja que la llegada se sitúe en la estación superior del telesilla Stadium, a unos 3.000 metros de altura, donde el muro de nieve a ambos lados de la carretera promete dejar imágenes espectaculares. El contraste entre el asfalto ya limpio y las paredes blancas, todavÃa de varios metros, será uno de los grandes atractivos visuales de esta edición.
De cara a la prueba, los maquinistas trabajan con especial premura en los puntos de mayor espesor, eliminando posibles placas inestables y asegurando los márgenes. Aunque la carretera seguirá mostrando un entorno plenamente invernal, la intención es que el firme quede en las mejores condiciones posibles para el paso de los ciclistas y los vehÃculos de apoyo.
Esta cita cicloturista, ya clásica en el calendario deportivo, se ha consolidado como uno de los eventos que marcan el tránsito entre la campaña de nieve y la temporada estival en Sierra Nevada. Su celebración no solo atrae a aficionados de toda España y otros puntos de Europa, sino que también sirve de escaparate de la singularidad climática y paisajÃstica de la estación granadina.
Una de las temporadas más nival y a la vez más complicadas
Los enormes muros de nieve que flanquean ahora la carretera del Veleta son el reflejo de una temporada 2025-2026 muy generosa en precipitaciones, pero también marcada por numerosos contratiempos. La última nevada importante llegó incluso ya entrada la primavera, prolongando el ambiente invernal más allá de lo habitual.
Durante los meses de enero y febrero, un prolongado tren de borrascas dejó en Sierra Nevada intensas nevadas, oscilaciones térmicas acusadas y episodios meteorológicos extremos. Entre ellos destacó el peor episodio de lluvia engelante de los últimos 35 años, que llegó a derribar uno de los pilares del telesilla Laguna y obligó a una compleja operación de reparación.
Las inclemencias del tiempo obligaron a cerrar la estación durante 16 jornadas, el mayor número de dÃas de cierre de la serie histórica. Buena parte de esos cierres —once en total— se concentraron en febrero, un mes especialmente duro en el que también se registraron numerosas jornadas de esquà muy condicionadas por el viento, la niebla y los efectos de la meteorologÃa sobre las instalaciones.
En las cotas bajas, el contraste térmico provocó además un deshielo prematuro en algunas pistas emblemáticas, como la de El RÃo, que vio mermadas sus condiciones mientras en la parte alta se acumulaban espesores extraordinarios. Esta dualidad entre abundancia de nieve en la zona superior y dificultades en los niveles inferiores complicó la gestión del dominio esquiable durante buena parte del invierno.
Balance de la campaña: más esquiadores y mejor ocupación hotelera
Pese a todos estos obstáculos, la estación de esquà y montaña de Sierra Nevada cerró a comienzos de mayo con 896.241 esquiadores, lo que supone un incremento del 3,9% respecto a la campaña precedente. El arranque de la temporada hacÃa pensar en uno de los mejores inviernos de los últimos años, tanto por calidad de nieve como por oferta esquiable y afluencia de visitantes.
Aunque esa expectativa se vio truncada por los episodios adversos de febrero, la rápida respuesta de los equipos técnicos permitió recuperar la operatividad en la segunda mitad de la campaña. Se redoblaron los esfuerzos humanos y económicos para reparar daños, reabrir remontes afectados y mantener en servicio el máximo número posible de pistas cuando las condiciones lo permitÃan.
El impacto positivo de esa recuperación se notó también en el sector turÃstico de la zona. La ocupación hotelera en los establecimientos de Pradollano alcanzó una media del 66%, cuatro puntos por encima de la temporada anterior, lo que refleja el tirón de la estación incluso en un invierno complicado.
Tras el cierre de las pistas, la actividad no se ha detenido. Los maquinistas continúan ahora con la limpieza de la carretera del Veleta y otras tareas de acondicionamiento, mientras los servicios de la estación planifican la oferta de verano, que combinará remontes turÃsticos, rutas de senderismo, actividades en altura y eventos deportivos como la citada subida cicloturista.
La imponente imagen de la A-395 convertida en un túnel entre muros de nieve de seis metros resume hasta qué punto la última temporada invernal ha sido intensa en Sierra Nevada, tanto por las cantidades de nieve como por los retos de gestión. Con la carretera del Veleta poco a poco despejada y los remontes de la parte alta en revisión, el macizo granadino encara ya una nueva etapa en la que la montaña cambia los esquÃs por las bicicletas y las botas de senderismo, pero mantiene intacto su carácter extremo y su atractivo para miles de personas.