Parece que por fin los habitantes del archipiélago van a poder guardar el abanico y dejar de limpiar el polvo de los balcones. Tras atravesar un episodio de calor sofocante que ha mantenido a las islas bajo un manto grisáceo, la atmósfera comienza a dar señales de cambio para alivio de todos. Las previsiones meteorológicas indican que la masa de aire africano que nos ha visitado tiene las horas contadas, permitiendo que el aire fresco del Atlántico vuelva a circular con libertad por nuestras calles.
La situación ha sido bastante excepcional para estas fechas, con registros que en muchos puntos han recordado más al mes de agosto que a las postrimerías de mayo. No obstante, este cambio de tendencia traerá consigo una mejoría notable en la calidad del aire, algo que agradecerán especialmente aquellas personas que padecen afecciones respiratorias y que han tenido que extremar las precauciones durante los últimos días debido a la alta concentración de partículas en suspensión.
Un episodio de temperaturas extremas en todo el archipiélago
Echando la vista atrás a lo ocurrido a principios de semana, los datos dejan poco lugar a la duda sobre la intensidad del calor. En localidades como Las Tirajanas o Tejeda, en Gran Canaria, los termómetros llegaron a marcar más de 34 grados, una cifra que quita el hipo considerando la época del año. Esta situación no fue exclusiva de una sola isla, ya que en Tenerife, concretamente en la zona de La Laguna, también se vivieron momentos de bochorno con máximas que rozaron los 34 grados en puntos como Llano de los Loros.
La Dirección General de Seguridad y Emergencias tuvo que intervenir activando prealertas por el riesgo de incendios forestales así como por las altas temperaturas. En las islas orientales, como Lanzarote y Fuerteventura, el ambiente fue todavía más asfixiante, con valores que llegaron a superar los 37 grados en zonas del interior de la mitad sur. Incluso en las cumbres de las islas con más relieve, donde habitualmente refresca, el mercurio no bajó de los 32 grados, dejando una sensación de calor constante durante las veinticuatro horas del día.
Afortunadamente, el miércoles marca el punto de inflexión necesario para recuperar la normalidad. La Agencia Estatal de Meteorología ha confirmado que los cielos tenderán a mostrarse mucho más limpios conforme avance la jornada, aunque todavía puedan aparecer algunas nubes bajas en las costas del norte durante las primeras horas. Esta retirada de la calima será más evidente por la tarde, permitiendo que el azul del cielo vuelva a ser el protagonista tras varias jornadas de tonos ocres y visibilidad reducida.
En cuanto al viento, se espera que sople de componente norte con una intensidad entre floja y moderada, lo que ayudará a dispersar los restos de polvo que aún queden en el ambiente. En las vertientes este y oeste de las islas montañosas, las rachas podrían ser algo más intensas, refrescando el ambiente de manera muy efectiva. En las capitales canarias, las máximas ya se moverán en rangos mucho más cómodos, situándose entre los 25 y 27 grados, lejos de los extremos alcanzados anteriormente.

Hacia un final de semana mucho más fresco y estable

A medida que nos acerquemos al fin de semana, la sensación de alivio será generalizada en toda la geografía canaria. El jueves se espera que las temperaturas continúen su senda descendente, especialmente en las medianías y zonas altas, donde el cambio será casi radical. En Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, los termómetros difícilmente superarán los 24 grados, ofreciendo un ambiente primaveral de lo más agradable que invitará a disfrutar del exterior sin los agobios de los días previos.
Para el viernes, la estabilidad será la nota dominante. La nubosidad se concentrará principalmente en el norte de las islas de mayor relieve y en el oeste de las islas más orientales, pero sin riesgo de precipitaciones importantes. El viento del nordeste seguirá soplando con moderación, manteniendo ese frescor atlántico tan característico de nuestra tierra. En las costas, las temperaturas apenas variarán, mientras que en el interior todavía podrían bajar un pelín más hasta estabilizarse en valores totalmente normales para finales del mes de mayo.
Es importante recordar que este tipo de episodios de aire africano son habituales en Canarias, pero la intensidad de este último ha puesto a prueba la resistencia de muchos. La mejoría en la calidad del aire supondrá el fin de las restricciones para realizar actividades físicas al aire libre, algo que se había desaconsejado en las horas centrales del día debido a la presencia de partículas finas. De cara al fin de semana, el panorama invita al optimismo con un tiempo mucho más equilibrado y previsible.

De esta manera, el archipiélago logra superar un bache térmico que ha dejado datos para el recuerdo y una calima persistente que ya es historia. La llegada de vientos más frescos y la retirada definitiva del polvo sahariano marcan el inicio de una etapa mucho más llevadera, devolviendo a las islas ese clima suave y envidiable que tanto las caracteriza. Los ciudadanos pueden volver a respirar tranquilos mientras ven cómo los termómetros recuperan su lugar habitual, cerrando así un capítulo de calor intenso que nos ha mantenido en vilo durante varios días.


