Laika fue la pionera, pero no debemos olvidar que las primeras criaturas en regresar con vida del espacio fueron las perras Belka y Strelka. Hoy, hace medio siglo, estas pequeñas heroÃnas allanaron el camino para los futuros seguidores de Yuri Gagarin. El 19 de agosto de 1960 los perros soviéticos Belka y Strelka allanaron el camino para que los primeros astronautas humanos fueran al espacio, demostrando al mundo que los seres vivos pueden realizar vuelos espaciales y sobrevivir en órbita.
En este artÃculo vamos a contarte cuáles fueron las hazañas de Belka y Strelka y cómo se desarrolló el vuelo espacial.
Belka y Strelka

Strelka («Pequeña Flecha») y Belka («Ardilla»), al igual que los otros cosmonautas caninos soviéticos bajo el mando de Vladimir Yazdovski, tenÃan bajo peso de apenas 6 kilos. A pesar de su delicadeza, su misión fue crucial: verificar la idoneidad de la nave espacial Vostok para el primer vuelo tripulado de la historia.
Aunque fueron los protagonistas de esta misión, no lucharon solos. Dentro del Vostok 1K (Korabl-Sputnik 2), también se encontraron 12 ratas, hongos, plantas, microbios e incluso fragmentos de piel humana en el asiento eyectable. Fuera del asiento, pero dentro de la cápsula esférica presurizada, habÃa otros doce ratones y dos ratas. La nave se habÃa convertido en una pequeña arca de 4,6 toneladas.
Strelka y Belka podÃan correr la misma suerte que Lisichka y Chayka, los dos perros que murieron en la misión Korabl-Sputnik 1 -el primer Vostok 1K-. El 28 de julio de 1960, 19 segundos después del lanzamiento, el cohete 8K72 se incendió en una de las cámaras de combustión del bloque G de la primera etapa. Como resultado, el transmisor perdió su rumbo y se desintegró 28,5 segundos después del despegue, matando a ambos animales. Incluso el propio ingeniero jefe Sergei Korolev quedó devastado por la pérdida. Era común que Korolev jugara con Lisichka en el cosmódromo antes del lanzamiento. La destrucción de Korabl-Sputnik 1 obligó a la introducción de asientos eyectables como sistema de escape durante los lanzamientos.
Lanzamiento de Belka y Strelka

El 19 de agosto de 1960, a las 11:44 hora de Moscú, nuestros protagonistas despegaron de Baikonur hacia el espacio, donde se suponÃa que pasarÃan todo el dÃa. En Occidente, la misión se denominó más tarde Sputnik 5, aunque la designación soviética oficial era Korabl-Sputnik 2 («Nave Satélite»), un nombre genérico que intentaba ocultar su verdadera naturaleza.
Los controladores de tierra pudieron seguir las aventuras del perro gracias a dos cámaras de televisión diseñadas por el Instituto NII-380. Al principio, el controlador observó con horror cómo el perro yacÃa inmóvil en gravedad cero, temiendo lo peor. Afortunadamente, pronto comenzaron a despertarse, aunque pronto comenzaron a ladrar y actuar bruscamente. A pesar del entrenamiento, los animales intentaron en repetidas ocasiones liberarse del arnés y Belka vomitó en la cuarta vuelta.
Como regla general, se decidió limitar el tiempo de vuelo de Gagarin a una órbita, una hora y media, porque habÃa muchas incógnitas sobre los efectos de la ingravidez en el cuerpo humano. Después de un dÃa y dos horas en el espacio, la cápsula Korabl-Sputnik 2 volvió a entrar con éxito en la atmósfera terrestre y los perros aterrizaron de forma segura en sus asientos eyectables en la región de Orsk en Kazajstán. Korabl-Sputnik 2 es la primera nave que regresa del espacio con un ser vivo a bordo.
La hazaña de estos perros

Estos perros se convirtieron en verdaderas estrellas después de sus logros. En una conferencia en Viena, Jrushchov le regaló a Jacqueline Kennedy un cachorro Strelka. El perro, llamado Pushinka, se crió y vivió en la Casa Blanca, pero antes de ser investigado por el Servicio Secreto de EE. UU. Los servicios de seguridad le tomaron rayos X al perro varias veces, temiendo que los soviéticos hubieran escondido un micrófono o algún tipo de dispositivo malicioso en su interior. Aun asÃ, Pushenka tuvo varios cachorros con el otro perro de Kennedy, Charlie. Hoy, Belka y Strelka se pueden ver en el Museo de Cosmonáutica de Moscú.
Belka y Strelka fueron el primer lote, pero entre agosto de 1960 y marzo de 1961, seis perros serÃan asignados a diferentes misiones espaciales, aunque con diferente suerte. El 1 de diciembre despegó el Korabl-Sputnik 3 con los perros Pchelka y Mushka. Después de completar con éxito su misión, el control de tierra destruyó la nave después de confirmar que la cápsula aterrizarÃa fuera de la Unión Soviética. Los perros Kometa y Shutka también fueron asesinados durante el lanzamiento del último barco de la serie 1K el 22 de diciembre.
Repercusiones sociales
Su exitoso regreso a salvo de su misión espacial de un dÃa llenó de alegrÃa a millones de personas en todo el mundo. La hazaña de Belka y Strelka se convirtió en un rayo de esperanza en medio de la Guerra FrÃa, demostrando que los lÃmites de la exploración espacial no conocÃan fronteras ni especies. La humanidad se vio inspirada por su valentÃa y determinación, encontrando en su historia una conexión emocional única.
Los rostros sonrientes de Belka y Strelka se multiplicaron en fotografÃas, sellos postales y juguetes en todos los rincones del planeta. Estos dos peludos embajadores se convirtieron en embajadores del espÃritu de superación y la amistad universal. Su imagen rompió las barreras idiomáticas y culturales, sirviendo como sÃmbolo de unidad en una época de división.
La misión de Belka y Strelka abrió las puertas a nuevas investigaciones cientÃficas y tecnológicas. Sus valiosos datos biológicos ayudaron a los cientÃficos a comprender mejor los efectos de la ingravidez en los seres vivos, allanando el camino para futuras misiones espaciales tripuladas y sentando las bases para la exploración espacial humana. Para más información sobre otros eventos históricos en el espacio, puedes consultar la posible amenaza de una tormenta solar.
El legado de Belka y Strelka trascendió más allá del espacio, llegando a las generaciones futuras. Inspiraron a numerosos jóvenes a perseguir sus sueños cientÃficos y a explorar los misterios del universo. Incluso hoy, el nombre de Belka y Strelka perdura en la memoria colectiva.