La última parte de febrero de 2026 traerá a los cielos europeos un fenómeno astronómico poco habitual: la presencia de seis planetas repartidos en una misma franja del firmamento al caer la tarde. Será una de esas ocasiones en las que merece la pena abrigarse, buscar un lugar oscuro y levantar la vista.
Durante varios días, y de forma especialmente marcada en torno al 28 de febrero, se producirá lo que muchos divulgadores llaman “desfile planetario”: una alineación aparente en la que Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se agrupan a lo largo de la eclíptica, la ruta que sigue el Sol en el cielo. No estarán formando una línea perfecta en el espacio, pero desde la Tierra parecerán compartir una misma zona del cielo vespertino.
Qué es la alineación de seis planetas de febrero de 2026
En astronomía, una alineación planetaria se da cuando varios planetas aparecen concentrados en un sector relativamente estrecho de la bóveda celeste, vistos desde nuestro planeta. En este caso, el protagonismo será para seis miembros del Sistema Solar: Mercurio, Venus, Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno, todos visibles tras la puesta de sol.
Este tipo de configuraciones no supone que los planetas estén alineados en una recta perfecta alrededor del Sol; lo que ocurre es una agrupación visual a lo largo de la eclíptica. Desde nuestra perspectiva, los veremos dibujar un arco suave que cruzará el cielo de oeste a este, al anochecer.
La particularidad de esta ocasión es que cuatro de esos planetas podrán verse sin instrumentos, algo que no es tan frecuente cuando participan tantos cuerpos a la vez. Además, el hecho de que el evento sea vespertino facilita la observación para la mayoría de personas, sin necesidad de trasnochar.
En el cielo compartirá protagonismo también la Luna casi llena, que se encontrará muy cerca de Júpiter en los días centrales del fenómeno. Su brillo servirá de referencia para orientarse, aunque al mismo tiempo puede complicar la visión de los objetos más débiles.

Cuándo se verá el “desfile” planetario en España y Europa
La fecha que muchos calendarios marcan en rojo es el 28 de febrero de 2026, cuando la alineación se presentará más compacta para buena parte del planeta. Para observadores en España y el resto de Europa, la ventana de visibilidad abarcará desde los últimos días de febrero hasta los primeros de marzo.
Los cálculos indican que en ciudades europeas como Atenas, Nueva York o Ciudad de México el agrupamiento será más notable el mismo 28, mientras que en urbes como Berlín o Londres el máximo se desplazará hacia el 1 de marzo. En posiciones más septentrionales, como Reikiavik, el mejor momento podría retrasarse hasta el 2 de marzo.
En la península ibérica, las condiciones serán similares a las de otras capitales europeas de latitudes medias, por lo que entre el 28 de febrero y el 1 de marzo será cuando se aprecie el “desfile” de forma más vistosa. Conviene estar atento también a las noches inmediatamente anteriores y posteriores, ya que el cambio de un día a otro no es brusco.
La hora clave será siempre parecida: aproximadamente una hora después de la puesta del Sol. En ese intervalo los planetas interiores aún no se han escondido tras el horizonte occidental y los más lejanos siguen altos en el cielo, lo que permite abarcar el conjunto con un solo vistazo.
Qué planetas se verán y con qué facilidad
Durante esta alineación de seis planetas, no todos los cuerpos ofrecerán el mismo grado de facilidad para ser observados. Cuatro de ellos podrán seguirse a simple vista, mientras que los otros dos requerirán algo de ayuda óptica.
Planetas visibles sin instrumentos
- Venus: será el faro más evidente del cielo vespertino, el objeto más brillante tras la Luna, dominando la zona occidental con una luz blanca muy intensa.
- Júpiter: aparecerá alto hacia el este o sureste, muy luminoso y fácil de localizar, cerca de la Luna casi llena en torno a las fechas centrales.
- Saturno: presentará un brillo moderado, de tono amarillento y estable, sin parpadeos, lo que permite distinguirlo de las estrellas cercanas.
- Mercurio: será el más escurridizo, muy bajo en el horizonte oeste y visible durante un intervalo corto de tiempo tras el ocaso.
Planetas que requieren binoculares o telescopio
- Urano: situado más alto en el cielo, en la zona de la constelación de Tauro y cercano al cúmulo de las Pléyades, se percibirá como un punto débil que se agradece seguir con prismáticos.
- Neptuno: será el más exigente; ubicado en las proximidades de Saturno, necesitará binoculares potentes o un pequeño telescopio y un cielo bien oscuro para distinguirlo.
La visibilidad particular de cada planeta también dependerá de la contaminación lumínica y las condiciones atmosféricas del lugar de observación. En áreas urbanas será fácil ver Venus y Júpiter, algo menos evidente Saturno, y bastante complicado seguir Urano y Neptuno salvo con equipo adecuado.

Dónde mirar en el cielo: orientación práctica
En la tarde-noche del 28 de febrero, los planetas aparecerán repartidos de oeste a este siguiendo la eclíptica. La disposición general, válida también para España y buena parte de Europa, será la siguiente:
- Oeste / suroeste: en la franja baja del cielo se agruparán Mercurio, Venus, Saturno y el esquivo Neptuno.
- Suroeste, a mayor altura: algo más arriba se situará Urano, cerca del conocido cúmulo de las Pléyades en Tauro.
- Este y sureste: hacia el otro lado del cielo, Júpiter brillará intensamente acompañado por la Luna.
La sensación será la de observar un arco suave de luces planetarias, con los cuerpos más cercanos al Sol muy pegados al horizonte y los más alejados repartidos a lo largo del resto de la bóveda celeste. Esa curva corresponde a la trayectoria aparente por la que el Sol, la Luna y los planetas se desplazan a lo largo del año.
En el hemisferio sur la configuración de planetas será parecida, pero el arco de la alineación aparecerá inclinado en sentido contrario. En cualquier caso, la referencia principal será siempre el atardecer: a partir de ahí, conviene recorrer con la mirada desde el oeste bajo hasta el este más elevado.
Para quienes no estén acostumbrados a orientarse por constelaciones, es útil identificar primero Venus y Júpiter, los puntos más brillantes del firmamento en esas fechas. A partir de ellos, resulta mucho más sencillo situar al resto de planetas siguiendo la eclíptica.
Diferencias entre alineación y conjunciones planetarias
Este evento de febrero de 2026 es un buen ejemplo para aclarar la diferencia entre alineación planetaria y conjunción planetaria, dos términos que a menudo se confunden en noticias y redes sociales.
Una alineación, como la que tendrá lugar a finales de febrero, describe la situación en la que varios planetas se concentran en una misma región del cielo, sin necesidad de que estén extremadamente cerca entre sí. Visualmente, se ven repartidos a lo largo de un tramo de la eclíptica, pero aún con cierta separación angular.
En cambio, se habla de conjunción cuando dos cuerpos celestes aparecen muy próximos uno de otro desde nuestra perspectiva, casi pegados o incluso compartiendo la misma longitud eclíptica. En febrero también se producirán algunas conjunciones llamativas, como la de Saturno y Neptuno o los acercamientos de Mercurio a otros planetas, pero estos son encuentros “en pareja”, no necesariamente vinculados a una alineación mayor.
Comprender esta distinción ayuda a interpretar los calendarios astronómicos: las alineaciones ofrecen escenas amplias con varios protagonistas, mientras que las conjunciones resaltan reuniones muy cerradas entre dos objetos concretos.
Consejos para observar la alineación desde España y Europa
Para sacar partido al fenómeno, merece la pena planificar mínimamente la salida de observación. Unos pasos sencillos pueden marcar la diferencia entre ver solo un par de puntos brillantes o disfrutar del conjunto completo de seis planetas.
- Elige un lugar oscuro: cuanto más alejado de farolas y focos, mejor. Las zonas rurales o miradores en las afueras de las ciudades ofrecen un cielo mucho más limpio.
- Asegura un horizonte oeste despejado: edificios altos, montañas o árboles pueden ocultar a Mercurio y Venus, que van muy pegados al horizonte.
- Empieza pronto: es recomendable estar ya preparado en cuanto el cielo empiece a oscurecer, porque Mercurio y Venus desparecerán relativamente rápido.
- Evita mirar hacia el Sol con prismáticos: hay que esperar a que el disco solar se haya ocultado del todo antes de usar binoculares o telescopio en la zona occidental del cielo.
- Adapta la vista a la oscuridad: intenta no exponerte a pantallas brillantes durante unos 20 minutos antes de observar; notarás mejor los objetos débiles.
Si se dispone de prismáticos medianos, pueden ser más que suficientes para resolver Urano y localizar Neptuno cerca de Saturno. Un pequeño telescopio facilitará el seguimiento de los planetas más lejanos, pero no es imprescindible para disfrutar de la visión general del “desfile”.
Para identificar con precisión qué estás viendo, resultan útiles las aplicaciones móviles de astronomía, que muestran un mapa del cielo en tiempo real al apuntar el teléfono hacia la bóveda celeste. Funciones como “Planet Walk” o menús específicos de planetas permiten resaltar todos los cuerpos de interés a la vez y seguirlos uno por uno.
Este tipo de herramientas pueden complementar la observación tradicional, especialmente para quienes se inician en la afición y todavía no se sienten cómodos reconociendo constelaciones o movimientos aparentes de los astros.
El cierre de febrero de 2026 se perfila, así, como una ocasión muy atractiva para quienes viven en España y en el resto de Europa: un evento astronómico poco frecuente, visible a horas razonables, que permitirá contemplar de un vistazo hasta seis planetas del Sistema Solar repartidos por el cielo del atardecer, siempre que el tiempo acompañe y se elija un buen lugar de observación.