Alerta de tornado en Kansas City: el susto de la selección argentina antes del Mundial

  • Las autoridades meteorológicas activaron la alerta de tornado y riesgo nivel 2 por tormentas severas en toda la región.
  • El temporal causó daños materiales en el Hotel Origin, búnker de la Albiceleste, incluyendo la caída de vallas y decoraciones.
  • A pesar de la intensidad de los vientos, que alcanzaron los 132 km/h, la plantilla se encuentra en perfecto estado y mantiene su agenda.
  • El equipo de Scaloni ya prepara sus próximos amistosos contra Honduras e Islandia tras la llegada de Messi a la concentración.

Tormenta eléctrica en Kansas City

Vaya estreno han tenido los internacionales argentinos en tierras estadounidenses. Tras aterrizar con toda la ilusión del mundo para preparar la cita mundialista, la expedición liderada por Lionel Scaloni se ha topado con un clima extremadamente hostil en Kansas City que ha obligado a activar todos los protocolos de emergencia. Lo que debía ser una primera noche de descanso placentero se convirtió en un desfile de notificaciones de alerta en los teléfonos móviles y sonidos de sirenas que no vaticinaban nada bueno.

A pesar de que el cansancio por el viaje desde Buenos Aires era evidente, el temporal no dio tregua durante la madrugada del lunes, dejando a más de uno con el susto en el cuerpo. Las autoridades locales no tardaron en poner sobre aviso a la población ante la posibilidad real de formación de tornados en los condados cercanos, una situación que, aunque común en esta zona de los Estados Unidos, no deja de ser impactante para quienes no están acostumbrados a lidiar con la furia de la naturaleza en estas latitudes.

Tornado
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Un recibimiento pasado por agua y mucho viento

Nubes de tormenta y riesgo de tornado

El panorama meteorológico se complicó de forma drástica cuando el reloj marcaba la medianoche. Según los informes del servicio meteorológico nacional, las rachas de viento llegaron a registrar los 132 kilómetros por hora en el aeropuerto, una cifra que explica perfectamente por qué varios árboles de la zona terminaron arrancados de cuajo. La lluvia tampoco se quedó atrás, ya que en apenas unas horas cayeron más de 10 centímetros de agua, provocando inundaciones repentinas que complicaron el acceso a diversas carreteras de Missouri y Kansas.

Dentro del búnker argentino, la situación se vivió con relativa calma, aunque los elementos decorativos que se habían instalado para que los jugadores se sintieran como en casa no aguantaron el envite. Las tiras de colores y las vallas que perimetraban el recinto acabaron por los suelos debido al vendaval, dejando una estampa algo desoladora a primera hora de la mañana. Por suerte, el personal de seguridad y los operarios se pusieron manos a la obra en cuanto el sol empezó a asomar para dejarlo todo niquelado de nuevo.

Los expertos en meteorología ya habían advertido que la ciudad se encontraba en un nivel de riesgo 2 sobre 5, lo que implica tormentas intensas y la probabilidad de granizo del tamaño de pelotas de tenis. Aunque el granizo no llegó a causar estragos mayores en el hotel de la selección, la combinación de rayos y truenos mantuvo en vilo a parte del cuerpo técnico, que seguía de cerca la evolución de las células tormentosas para garantizar la seguridad de todos los integrantes del grupo.

Desperfectos en el Hotel Origin y sirenas de emergencia

Radar meteorológico de tormentas fuertes

El flamante Hotel Origin, situado muy cerca del río Missouri, fue el epicentro del despliegue logístico argentino. Este edificio, que ha sido personalizado hasta el último detalle para la ocasión, sufrió los efectos directos del temporal en sus zonas exteriores. Muchos jugadores, entre ellos el propio Lionel Messi que ocupa la habitación 202, pudieron observar desde sus ventanales cómo la tormenta azotaba con fuerza el entorno del río. No es plato de buen gusto despertarse con el sonido de las alarmas de tornado, pero la estructura del hotel garantizó que nadie corriera peligro en ningún momento.

A pesar de la que cayó durante la noche, el ánimo de la plantilla no ha decaído. De hecho, a medida que avanzaba la mañana y el cielo se iba despejando, se pudo ver a algunos futbolistas como Mac Allister o Nico González disfrutando de unos mates al sol en la terraza del hotel. Es esa resiliencia del grupo lo que destaca, intentando que los factores externos no alteren lo más mínimo la concentración necesaria para defender el título mundial obtenido hace cuatro años.

En el apartado puramente médico, el departamento sigue muy de cerca la evolución de algunos tocados. Leandro Paredes, por ejemplo, ha iniciado trabajos de baja intensidad tras habérsele diagnosticado un desgarro reciente. El objetivo es que llegue en condiciones óptimas al debut, su presencia en los primeros amistosos está prácticamente descartada para evitar riesgos innecesarios que podrían dejarlo fuera de la lista definitiva justo antes de empezar la competición.

A la espera de los próximos compromisos internacionales

Preparativos para el entrenamiento tras la tormenta

El calendario no se detiene y la Scaloneta tiene la vista puesta en el próximo sábado. El primer test serio será contra Honduras en el Kyle Field de Texas, un escenario imponente donde se espera que el equipo empiece a rodar con fluidez. Solo tres días después, la delegación se desplazará a Alabama para medirse a Islandia, en lo que será el último ensayo general antes de la verdad. El cuerpo técnico quiere aprovechar cada minuto de entrenamiento en el Compass Minerals National Performance Center para pulir detalles tácticos.

La planificación de las sesiones de trabajo no se ha visto alterada por el mal tiempo de la madrugada. El lunes por la tarde, el equipo tiene previsto realizar su primera práctica completa con el balón como protagonista, dejando atrás los ejercicios de gimnasio que marcaron las primeras horas tras su llegada. Es fundamental que los jugadores recuperen las sensaciones en el campo lo antes posible, especialmente ahora que el grupo está al completo tras las últimas incorporaciones de los futbolistas que militan en ligas europeas.

Las previsiones para los próximos días indican que el riesgo de fenómenos extremos ha disminuido considerablemente, aunque todavía existe una pequeña probabilidad de tormentas aisladas. El calor y la humedad seguirán siendo la tónica dominante en Kansas City, con temperaturas que rozarán los 30 grados, lo que servirá para que los futbolistas se aclimaten a las condiciones que probablemente encontrarán durante el torneo. La prioridad ahora es recuperar la normalidad absoluta tras un inicio de estancia que, desde luego, nadie en la expedición argentina podrá olvidar fácilmente por culpa de los caprichos del clima estadounidense.

En definitiva, la selección argentina ha superado su primera gran prueba en Estados Unidos sin que haya que lamentar daños personales tras una noche de auténtica locura meteorológica. Con el susto de los tornados ya en el retrovisor, el equipo se centra en la preparación física y táctica, confiando en que el tiempo les dé un respiro para afrontar con garantías los amistosos previos y el esperado estreno mundialista contra Argelia el próximo 16 de junio.