El metano se ha posicionado como uno de los gases de efecto invernadero más preocupantes en la actualidad por su elevada capacidad de atrapar calor en la atmósfera, lo que acelera el calentamiento global y agrava los riesgos para el equilibrio climático del planeta. Esta preocupación se refleja en el incremento sostenido de concentraciones de metano en diversas regiones, la presión normativa europea y la exigencia, desde distintos sectores sociales y científicos, de reducir urgentemente sus emisiones.
Las medidas y la vigilancia en torno al metano han cobrado protagonismo tanto en la agenda regulatoria europea como en el debate público sobre cambio climático, evidenciando la necesidad de coordinación y acciones eficaces a todos los niveles para frenar su avance.
Expediente de la Comisión Europea a España por incumplimiento en la supervisión del metano
La Comisión Europea ha iniciado un procedimiento de infracción contra España y otros ocho países después de que estos estados no hayan designado ni notificado la autoridad responsable de controlar y hacer cumplir la normativa europea sobre las fugas de metano. Este gas es casi 80 veces más potente que el CO2 en un horizonte de veinte años, por lo que su control es prioritario dentro de la Unión Europea.
El reglamento europeo requiere que cada país nombre una entidad encargada de la supervisión, notifique a Bruselas y garantice la aplicación de las normas. Sin embargo, España no ha cumplido con esta obligación dentro del plazo previsto. Tras recibir una carta de emplazamiento en la que se detallan las deficiencias, España dispone de dos meses para subsanar la situación o enfrentarse a posibles sanciones que podrían llegar hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El motivo de fondo es velar por la reducción de las emisiones de metano en sectores como el petróleo, el gas natural y el carbón, con el objetivo de mejorar el control, la transparencia y la reducción efectiva tanto a nivel comunitario como global.

El metano en España: sectores implicados y propuestas de reducción
En España, las emisiones de metano provienen principalmente del sector agroganadero, especialmente por la fermentación entérica del ganado y la gestión de estiércol, así como en los vertederos. El sector energético, aunque relevante, tiene un peso menor en términos absolutos, lo que sitúa el foco en la ganadería y los residuos como los principales responsables.
Diversas organizaciones medioambientales, como Ecodes, Ecologistas en Acción, Fundación Renovables, Greenpeace España y Mighty Earth, denuncian la falta de medidas contundentes en el actual Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que apenas va más allá de fomentar el biometano. Por ello, reclaman la elaboración de un Plan Nacional de Reducción de Emisiones de Metano con impacto en todos los sectores emisores.
Entre las propuestas concretas que se plantean para el sector agrícola y ganadero se encuentran:
- Fomentar una “dieta de salud planetaria” con más proteína vegetal y menos carne y lácteos industriales.
- Reducir progresivamente la ganadería intensiva y limitar la densidad animal en las explotaciones.
- Establecer una moratoria a la ganadería industrial de al menos cinco años y promover ayudas para el cambio hacia modelos sostenibles.
- Aplicar una tasa específica sobre las emisiones de metano, siguiendo el principio de “quien contamina paga”.
- Apostar por sistemas de producción extensivos, trashumantes y de base agroecológica.

El metano a nivel internacional: Himalaya, volcanes de lodo y nueva preocupación global
El Ministerio de Ciencia y Tecnología de la India ha detectado un aumento significativo de metano en la atmósfera de la región central del Himalaya, cuyos niveles crecen más rápido que en estaciones de referencia mundial como Mauna Loa (Hawái). El incremento, de 9,53 partes por mil millones anuales según las mediciones del Centro Aryavhatta de Investigación en Ciencias del Espacio y la Atmósfera (ARIES), se atribuye a la quema de residuos agrícolas, la combustión de biomasa y el transporte de contaminantes desde zonas densamente pobladas, así como a fluctuaciones estacionales e incendios forestales.
Este fenómeno pone en peligro el equilibrio climático de Asia del Sur y agrava la vulnerabilidad de los ecosistemas de montaña ante el cambio climático, empujando a la comunidad científica a reclamar mayor atención internacional y mejores inventarios para una gestión global de las emisiones.
Por otra parte, fenómenos naturales como los volcanes de lodo también contribuyen a la emisión directa de metano a la atmósfera. En Wandan, Taiwán, se han registrado erupciones que liberan lodo y gases, destacando la importancia de este gas entre los componentes expulsados. Los habitantes de la zona incluso prenden fuego al metano para evitar riesgos de explosión y reducir su impacto ambiental, ya que su combustión genera dióxido de carbono, considerado menos dañino para el clima.
Consecuencias sanitarias y sociales asociadas al metano
El impacto del metano no se limita al cambio climático. Estudios recientes subrayan que la reducción de su emisión, especialmente desde el sector ganadero, puede tener efectos beneficiosos para la salud colectiva. La disminución en el consumo de carne roja y procesada, correlacionada con una menor exposición a enfermedades crónicas, se considera clave no solo para mitigar la huella ambiental, sino también para mejorar los indicadores de salud pública.
Informes de entidades como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la Organización Mundial de la Salud apuntan a la necesidad de revisiones profundas en los hábitos alimentarios y en los sistemas de producción para lograr el doble objetivo de proteger la salud y el entorno.
Empresas del sector energético español también han anunciado planes de reducción de las emisiones de metano, como Enagás o Naturgy. A pesar de ello, el esfuerzo es percibido por las asociaciones ecologistas como insuficiente si no va acompañado de una estrategia más ambiciosa e integradora.
La lucha para reducir el metano se ha convertido en un punto de encuentro entre ciencia, política y sociedad, que demanda soluciones inmediatas y sostenibles. Su evolución será clave para el éxito de la agenda contra el cambio climático y para la protección de los ecosistemas y las comunidades humanas más expuestas.
