La Agencia Estatal de Meteorología confirma que el último estío ha sido el más cálido observado en España desde que hay registros. La temperatura media en la España peninsular alcanzó 24,2 ºC y quedó 2,1 ºC por encima del periodo 1991-2020, superando por una décima el tope anterior establecido en 2022.
El balance climático, que considera el periodo del 1 de junio al 31 de agosto, refleja además diferencias territoriales: Baleares llegó a 25,8 ºC de media (+1,5) y Canarias se situó en 22,7 ºC (+0,9). La serie de referencia de AEMET se remonta a 1961, lo que da contexto al alcance de este récord.
Qué confirma AEMET y cómo se ha medido

La agencia clasifica el verano como «extremadamente cálido» en la Península. El cálculo se realiza comparando las temperaturas observadas frente al periodo de referencia 1991-2020, un estándar climatológico usado a escala internacional. Las anomalías más acusadas, superiores a 3 ºC, se concentraron en el interior, con especial incidencia en Galicia y las dos mesetas.
Por meses, junio fue excepcional: se convirtió en el más cálido de su serie y en el mes con mayor desviación positiva en España desde 1961, con +3,6 ºC. Agosto también tuvo carácter extremadamente cálido, mientras que julio ofreció un respiro relativo en su segunda mitad, sin impedir que el trimestre cerrara en récord.
Olas de calor y máximas del verano

En la Península y Baleares se registraron dos olas de calor de gran extensión que sumaron 33 días bajo este fenómeno (el segundo valor más alto tras 2022). La primera se extendió entre el 18 de junio y el 4 de julio: duró 17 días, afectó a 40 provincias y figura entre las más largas y extensas desde que hay registros modernos.
La segunda ola transcurrió del 3 al 18 de agosto y fue especialmente severa: una anomalía térmica de 4,2 ºC, 42 provincias afectadas y 16 días de duración, lo que la sitúa entre los episodios más intensos documentados. Durante esos días, la península registró temperaturas máximas muy altas con valores que volvieron a rozar los 46 ºC.
Entre los extremos absolutos del verano destacan 45,8 ºC en Jerez de la Frontera y 45,2 ºC en Morón de la Frontera (17 de agosto). En el sureste también se alcanzaron picos notables, como 45,1 ºC en Murcia y 45,0 ºC en Alcantarilla. El incremento de las noches tropicales (mínimas por encima de 20 ºC) fue muy marcado en áreas urbanas y costeras.
Lluvias: un verano más seco y con tormentas puntuales
El trimestre se caracterizó por un déficit pluviométrico en la Península: la media fue de 57 mm, el 81% de lo normal para la estación, lo que sitúa al verano entre los más secos desde 1961. La sequedad fue más acusada en Galicia, Asturias y el norte de Castilla y León, zonas que además sufrieron altas temperaturas.
En contraste, el noreste peninsular (Cataluña, Aragón y Navarra) registró un carácter húmedo o muy húmedo por la sucesión de tormentas. Entre los episodios destacados figuran los 59,6 mm en Girona (6 de julio) y los 57,6 mm en Castellón/Almassora (12 de julio), valores que marcaron máximos en sus series locales.
El comportamiento en los archipiélagos fue dispar: Canarias presentó un verano globalmente húmedo (con lluvias concentradas en áreas concretas), mientras que en Baleares el oeste fue seco o muy seco y el este mostró zonas más húmedas. Las altas temperaturas y la escasez de lluvias en amplias áreas favorecieron un escenario propicio para grandes incendios.
Contexto de calentamiento y tendencias
El portavoz de AEMET subrayó la tendencia inequívoca al alza de las temperaturas estivales en España. Nueve de los diez veranos más cálidos pertenecen al siglo XXI, con 2022 como segundo, 2023 como cuarto y 2024 como séptimo de la serie. Según la agencia, las temperaturas observadas en 2022 y 2025 son comparables a las que los modelos climáticos proyectaban para mediados de siglo, lo que refuerza la evidencia de un calentamiento acelerado.
Reacciones institucionales y debate político
Ante estos datos, el Ministerio para la Transición Ecológica remarcó que la emergencia climática es una realidad y defendió avanzar hacia un pacto de Estado en materia climática. La propuesta, impulsada por el Gobierno en plena temporada de incendios, ha suscitado división entre partidos y finalmente será abordada en la comisión ordinaria de Transición Ecológica del Congreso, tras descartarse la creación de una subcomisión específica.
Parte de la oposición ha mostrado escepticismo ante el pacto, y ha anunciado que no participará en determinadas reuniones. En paralelo, medios internacionales se han hecho eco del récord español y de la mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor en el Mediterráneo, enmarcando el caso de España en una tendencia regional más amplia.
Qué esperar del otoño
De cara a los próximos meses, AEMET prevé un otoño más cálido de lo normal en todo el país, con una probabilidad del 60-70% en la Península y Baleares y en torno al 50% en Canarias. En cuanto a las lluvias, los modelos apuntan a que no es probable un otoño lluvioso, especialmente en el oeste y centro peninsular y en el archipiélago canario, aunque persiste la incertidumbre típica de esta estación.
La previsión no excluye episodios aislados de tormentas intensas capaces de concentrar mucha precipitación en pocos días, un patrón ya observado este verano en el noreste. La vigilancia meteorológica seguirá siendo clave para la gestión del agua, la salud pública y la prevención de incendios.
El nuevo balance sitúa a España ante un escenario en el que los veranos más largos, secos y extremos serán más frecuentes. Los datos de AEMET —récord térmico, olas de calor prolongadas y déficit de lluvias en gran parte del territorio— encajan con la tendencia observada en las últimas décadas y refuerzan la necesidad de adaptación y planificación a todas las escalas.