Vegetarianismo y productos locales, dos poderosas armas contra el cambio climático

La Tierra con forma de manzana

Si la humanidad adoptara en masa el vegetarianismo, las personas no sólo mejorarían su calidad de vida, sino que también ayudarían a frenar el cambio climático. El Cuarto Observatorio de Salud y Medio Ambiente de DKV, titulado ‘Bueno para ti, bueno para el planeta’, explica que la dieta vegetariana genera 190 kilos de CO2 anuales, frente a los 6.700 de la carnívora, lo que supone 35 veces más dióxido de carbono.

Si además de consumir solamente productos vegetales (o al menos apostar más por ellos), nos aseguramos de que estos son de proximidad y de temporada, estaremos haciendo un gran favor al planeta. El estudio recuerda que los alimentos adquiridos a nivel local o de proximidad generan menos emisiones de CO2 por kilogramo de alimento.

Rajendra K. Pachauri, Premio Nobel de la Paz y expresidente del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), ya se pronunció hace algún tiempo sobre este tema, proponiendo la disminución del consumo de carne como fórmula para luchar contra el calentamiento global.

Pachauri aboga por una reducción progresiva. Empezar renunciando a la carne un día a la semana y, a partir de ahí, ir consumiendo cada vez menos días hasta retirarla por completo de la dieta, algo que según explica el autor del Observatorio, Jesús de Osa, se ha demostrado que es más saludable y, además, sirve para cuidar el planeta.

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