Récord de sequía y de calentamiento en el Amazonas durante El Niño 2015-16

Amazonas

Cuando pensamos en el Amazonas enseguida aparecen en nuestra mente imágenes de una selva tropical, donde las plantas crecen tan juntas que parece que se tienen que tocar en cualquier momento pero que, sin embargo, están tan bien distribuidas que, conjuntamente, parecen formar un enorme puzzle, donde todas las piezas encajan sin problemas.

Pero puede que no sea tan verde como pensamos. De hecho, según un estudio liderado por investigadores del Laboratorio de Procesado de Imágenes (IPL-Parc Científic) de la Unidad de Cambio Global de la Universitat de València, la región ecuatorial ha sufrido una de las peores sequías en los últimos 40 años mientras ha durado el fenómeno meteorológico El Niño.

El Niño es un fenómeno que se manifiesta en ciclos de tres a cinco años. Si bien comienza a producirse en la región tropical, en realidad acaba afectando al clima de todo el mundo, haciendo que las temperaturas aumenten y las sequías se intensifiquen. En el Amazonas, un lugar reconocido como uno de los sumideros más importantes del mundo, El Niño 2015/2016 ha tenido efectos muy preocupantes.

La temperatura llegó a aumentar más de 2,5 grados centígrados en noviembre del 2015, el récord más alto desde 1997, cuando se registraron valores de 1,5ºC más altos. Esto ya de por sí es un problema muy serio para las plantas, las cuales están adaptadas a un clima con temperaturas entre los 30ºC y los 28ºC. Un aumento aunque sea de 2,5ºC, podría suponer la extinción de muchas especies.

Imagen de calentamiento en el Amazonas

Imagen – Universitat de València

Las zonas de sequía también experimentaron cambios en la distribución espacial: en el suroeste las condiciones fueron más húmedas de lo normal, mientras que en el noroeste fueron extremadamente secas. Este hecho, que no se observó en los dos últimos fenómenos de El Niño, según los investigadores se ha dado por un excesivo aumento de las temperaturas en la zona central del Pacífico ecuatorial, produciéndose así grandes diferencias entre las zonas húmedas y las de sequía.

Puedes leer el estudio aquí (en inglés).

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