Predecir el oleaje: Surferos, estáis de suerte

surf_3_570x375_scaled_cropp

En los últimos meses ha salido a la luz un estudio, llevado a cabo por el vicerrectorado de investigación de la Universidad Nacional Australiana de Camberra, que permitirá a los oceanógrafos y meteorólogos predecir mejor la velocidad con la que  se deteriora el grado del oleaje a medida que viaja a lo largo del globo. Más allá del título de nuestro artículo, estamos ante un interesante estudio con importantes aplicaciones tanto científicas como comerciales.

Los grandes barcos de carga, las plataformas de petróleo y gas marinas e incluso actividades recreativas como el surfing, dependen en gran medida de la acción de las olas. Es por tanto de gran importancia realizar una buena predicción del oleaje.

Se estima que el 75 % del oleaje mundial no está generado directamente por los vientos locales. En su lugar, están provocados por tormentas lejanas que propagan sus efectos en forma de oleaje. Podemos visualizar este caso imaginándonos que dejamos caer una roca en un charco. Las ondas se desplazan desde dónde ha caído la roca. No es necesario nada adicional que empuje estas ondas, ya que una vez generadas estas se propagan por si mismas.

De igual manera, en la mayoría de los casos del océano índico, pacífico y atlántico, son las condiciones atmosféricas en las zonas más al sur, a miles de kilómetros de distancia, las que dominan las condiciones de oleaje en las costas a las que afecta.

El océano austral, por ejemplo, está dominado por sistemas de muy baja presión que se desplazan a lo largo de él durante todo el año. Estos sistemas generan olas que posteriormente crecen y pueden viajar decenas de miles de kilómetros desde dónde se generaron hasta romper en las playas australianas.

El profesor Young, afiliado del Research School of Earth Sciences y encargado del proyecto, utilizó satélites localizados en la órbita terrestre para realizar registros del oleaje generado en el océano austral y medir la tasa de debilitamiento en su viaje hacia el norte hasta Australia. Los resultados obtenidos muestran que el debilitamiento del oleaje está relacionado directamente con la profundidad de la ola.

La profundidad de las olas se reduce muy rápidamente. De todas formas el oleaje típico no suele ser muy profundo y puede viajar a lo largo de las cuencas oceánicas con una mínima pérdida de energía. Este tipo de transporte se da también en tsunami, olas muy poco profundas (muy baja amplitud) y una gran longitud.

Se han estudiado al menos 200 casos diferentes para obtener datos que nos expliquen como se produce esta pérdida de energía.

En estos 200 casos se optó por realizar un seguimiento vía satélite del desplazamiento del oleaje de norte a sur, a lo largo de 1400 kilómetros. Para este estudio se discriminaron casos dónde no se apreciaba un viento intenso, pudiendo de esta forma tener la certeza de que lo único que estamos midiendo es la tasa de debilitamiento del oleaje.

De aquí se obtendrán datos, que procesándolos mediante una serie de cálculos matemáticos se trasladarán directamente a simulaciones por ordenador que serán enviadas directamente a los centros meteorológicos. Esto aumentará nuestra habilidad y rapidez a la hora de realizar una mejor predicción de la acción de las olas. Y teniendo en cuenta que el 75 % de los océanos del mundo están dominados por este tipo de oleaje, es extremadamente importante ser capaces de hacer predicciones lo más precisas posible.

Más información: Almería, Cádiz, Málaga y Granada, en alerta este miércoles por viento y oleajeJapón perfecciona su sistema de aviso de tsunami

Fuentes: AMS Journal

Te puede interesar

Escribe un comentario