Las erupciones volcánicas pequeñas frenan el cambio climático

Volcán Etna

Erupción del volcán Etna, el 30 de julio del 2011

Las erupciones volcánicas son capaces de enfriar la atmósfera, debido principalmente a través del gas de dióxido de azufre que expelen. El ácido sulfúrico que se forma puede permanecer suspendido durante varios meses, reflejando hacia afuera la luz del sol que llega a nuestro planeta, y reduciendo así el calor que consigue llegarnos.

Sin embargo, estudios previos sugirieron que las erupciones pequeñas no contribuían demasiado al enfriamiento. Pero, ¿es realmente eso cierto? Si quieres comprobarlo, no dudes en seguir leyendo.

Recientemente, un estudio basado en las mediciones tanto desde el suelo, el aire y satélites del Instituto de Óptica Atmosférica, el cual es dependiente de la Academia Rusa de Ciencias en Tomsk, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge (Estados Unidos), y otras instituciones de diferentes países, ha revelado que las erupciones volcánicas pequeñas que ocurrieron entre el 2000 y el 2013 desviaron hacia el espacio casi el doble de la radiación solar entrante que se estimó previamente.

Al reflejar los rayos solares y enviándolos de nuevo hacia el espacio, las partículas de ácido sulfúrico de las erupciones pudieron haber frenado el calentamiento global desde el año 2000, según demostró el estudio encabezado por David Ridley, quien trabaja en el MIT.

Las erupciones volcánicas son muy difíciles de predecir. Éste es un motivo por el cual no se suelen incluir en las proyecciones climáticas. A ello hay que añadir que hasta hace poco se creía que sólo las erupciones volcánicas grandes podrían influir en el clima, como el volcán Pinatubo que se encuentra en Filipinas, y que en el año 1991 se estima que expulsó la increíble cantidad de 20 millones de toneladas de azufre.

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