Juegos Olímpicos de Invierno. ¿Está su continuidad en peligro?

Saltos estilo libre en Juegos Olímpicos

Saltos estilo libre en Juegos Olímpicos

Solo seis  de las ciudades que ya celebraron los juegos olímpicos de invierno durante el pasado siglo serían hoy día suficientemente frías para albergarlos. Incluso para las estimaciones climáticas más conservadoras solo 11 de las 19 ciudades que albergaron los juegos olímpicos de invierno podrían hacerlo en las décadas venideras de acuerdo a un realizado por  la Universidad de Waterloo (Canadá) y el Managemen Center de Innsbruck (Austria).

El legado cultural de la fiesta mundial de los deportes de invierno está ante un riesgo cada vez mayor según las declaraciones del Professor Daniel Scott, jefe de investigación de la Organización Mundial de Turismo (GT) y director de este estudio. “Cada vez menos regiones tradicionalmente relacionadas a los deportes de invierno podrían albergar los juegos olímpicos en un mundo más caliente” dijo.

Se nos muestra que los lugares que han sido reelegidos para albergar los juegos, como Squaw Valley (USA), Garmisch-Partenkirchen (Germany), Vancouver (Canada) y Sochi (Russia) no volverán a tener un clima que se ajuste a las condiciones necesarias para albergar los juegos para mediados del siglo XXI. Con el calentamiento esperado para las décadas siguientes, solo 6 ciudades que ya los acogieron mantendrían unas condiciones climáticas favorables para su celebración.

Ciudades organizadoras Juegos Olímpicos de Invierno

Ciudades organizadoras Juegos Olímpicos de Invierno

Este informe se centra en las posibilidades de la continuidad de los juegos olímpicos de invierno respecto a la incidencia del cambio climático.  Es un potente argumento ver como afectan las emisiones a los países organizadores de los juegos, y quizá de esta forma se podrá llamar la atención del Comité Olímpico Internacional (ICO) y los principales lideres mundiales de que la reducción de emisiones tiene que ser llevada a cabo.

La necesidad de disponer de estrategias de control del riesgo climático para los organizadores de los juegos ha aumentado debido a que la temperatura media diaria en el mes de Febrero, que es cuando se celebran los juegos, ha aumentado de los 0,4ºC entre 1920 y 1950, a los 3,1ºC entre 1960 y 1990, hasta los 7,8ºC alcanzados en el siglo XXI.

Hoy día sería difícil de imaginar el desarrollo satisfactorio de unos juegos sin el uso de recursos artificiales de generación de hielo y nieve, como se hacía en las primeras décadas de su celebración.

El estudio indica que en el éxito de los juegos tienen bastante importancia el que se de un tiempo favorable, mientras que un mal tiempo es uno de los mayores desafíos que se encuentran los comités organizadores. El tiempo determina la posibilidad de preparar los juegos y puede afectar directamente tanto a los eventos al aire libre como indoor, así como a las competiciones al aire libre, la comodidad de los espectadores, el transporte y la visibilidad y horario de las retransmisiones televisivas.

Este estudio también examina como los avances tecnológicos y las estrategias desarrolladas a lo largo de varias décadas han sido utilizadas para lidiar con el riesgo meteorológico en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Tecnologías como la nieve artificial, refrigeración artificial y las predicciones de alta resolución son hoy día componentes indispensables para la buena consecución de unos juegos. Aunque  “más allá de los avances tecnológicos, hay limitaciones con las que las actuales estrategias de control del riesgo climático no pueden” dijo el Profesor Scott. “Alrededor de la mitad de este siglo, estas limitaciones serán superadas en algunas de los ciudades organizadoras de los juegos”.

La aparición de este estudio nos da una gran oportunidad para la reflexión sobre las implicaciones a largo plazo que pueden tener los cambios del clima en el mundo de los deportes y el patrimonio cultural mundial del movimiento olímpico. También nos revela que para algunas ciudades y regiones interesadas en la organización de los juegos el día para luchar por ello está cada día más cercano.

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