El origen de los almanaques

Mesa del Rey

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Cuando el hombre primitivo se hizo sedentario y agricultor, aprendió a leer en el cielo el devenir de las horas, de los días, de los meses y de los años. Y necesitó dejar noticia de todo ello para tenerlo presente. Lo hizo primero en piedra. En madera, más tarde. Después utilizó el papiro.

Así nacieron los primeros almanaques, la primera obra ‘escrita’ por el hombre en muchas culturas, aún antes de que inventara la escritura. Fueron unas incipientes representaciones de retazos de cielo, junto a imágenes de la tierra y de las del propio hombre, las que le ayudaron a medir el tiempo cronológico. Enseguida, observando el firmamento y la atmósfera que le rodeaba, intentó deducir cuándo llegarían los vientos que ya comenzaba a distinguir, cálidos, fríos, secos o lluvioso.

Quería prever cuándo sobrevendrían las inundaciones y la maduración de los frutos. Estaría pendiente de dejar constancia de cuantas señales le fueran premonitorias de cambios en el tiempo atmosférico, que condicionaban su vida y su bienestar.

En muchas civilizaciones constituyen los almanaques el primer género de literatura escrita. El patrimonio cultural egipcio aportado a los estudios sobre la tradición de los almanaques es considerable. Los más antiguos fueron tallados en piedra. Después, se grabaron en bastones de madera. A estos últimos, los sacerdotes los llamaron “dedos del Sol”, dedos de Ra, su divinidad más poderosa, la que se hacía presente en sus vidas al amanecer de cada día para darles luz y calor y que recibía a cambio la adoración de aquellos pobladores de las fértiles tierras bañadas por el Nilo.

En Europa aún pasarían muchos siglos hasta que los almanaques medievales pudieron manuscribirse en pergamino en los inicios del siglo XII. En los siglos siguientes, no llegaron a tener difusión significativa hasta la utilización generalizada de la imprenta en las postrimerías del siglo XV.

El tema primordial de los almanaques lo constituían los pronósticos, vaticinios de todo tipo que incluían los del tiempo atmosférico para el siguiente año, previstos siempre a través de la Astrología, ciencia entonces tan prestigiosa como la Astronomía. Estaban elaborados teniendo en cuenta la posición de los planetas del sistema solar en cada tiempo cronológico. En general, puede decirse que la popularidad y éxito de los almanaques estuvieron determinados, en principio, por la evolución de la imprenta y su creciente desarrollo.

 

Fuente – RAM

Más información – ¿Qué es la atmósfera terrestre?

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