El gobierno australiano da la espalda al cambio climático

Australia

Aunque suene un poco extraño, el gobierno australiano da la espalda al cambio climático, mientras que la población es cada vez más consciente de que se deben de tomar medidas.

Y es que el país es uno de los más vulnerables a las altas temperaturas y a todas las demás consecuencias de una de las mayores amenazas que ha tenido la humanidad a lo largo de su historia.

Los incendios en Australia se suceden cada año. Algunos, como el de octubre de 2013, en la primavera austral, durante el cual se registró una temperatura de 35 grados, con vientos que soplaban a más de 95 kilómetros/hora, quemó 118 mil hectáreas. La secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, Christiana Figueres, declaró que la ciencia ha demostrado que el número de olas de calor va aumentando; sin embargo, Tony Abbott, ministro australiano, dijo que los incendios son provocados por la vida en Australia, y no por el cambio climático.

El escepticismo de Abbott lo llevó a disolver, en septiembre del 2013, la Comisión del Clima, quienes se encargaban de estudiar las consecuencias del calentamiento global. Poco después, resurgió con el nombre de Consejo del Clima, como una organización independiente.

Incendio

Durante la última conferencia de la ONU sobre el clima, en junio de este año, el gobierno australiano de Abbott recibió numerosas críticas tras haber eliminado la tasa sobre el CO2, que obligaba a las empresas a pagar 15 euros por cada tonelada de gases de efecto invernadero que emitían.

La consejera Lesley Hughes, destacó que Australia tiene mucha responsabilidad, ya que es el decimoquinto país emisor de gases de efecto invernadero. Afortunadamente, la población está cada vez más concienciada, a pesar de que los políticos den la espalda al cambio climático.

Australia cuenta con la maravillosa gran barrera de coral. Un ecosistema marino que se ve en peligro constantemente, no sólo por el cambio climático, sino también porque, desde que Abbott entró al gobierno, autorizó la ampliación de seis puertos en esa zona. Cherry Muddle, activista de la campaña Fight for the reef, dijo que ”basta que un sólo barco tenga un accidente para que haya una catástrofe natural”.

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