El cambio climático provoca una sequía en el Ebro … en invierno

Mediano Torre

El cambio climático provoca una sequía en el Ebro. Esto significa que la cuenca del mismo presenta unos registros hidrológicos por debajo del nivel necesario para garantizar su supervivencia. El nivel del agua de sus dos afluentes más importantes, el Aragón y el Gállego, está bajo mínimos.

Pero esto no acaba aquí. Según las previsiones, si bien se espera que caigan unas cuantas gotas, éstas no serán ni mucho menos suficientes para que la cuenca del Ebro vuelva a tener el caudal necesario, ya que además en las cumbres de Cantabria, Euskadi y Navarra no hay reservas de nieve.

Si hablamos de números, los embalses de Huesca y Lleida sólo tienen 133 hectómetros cúbicos, y deberían de tener 387. En cuatro meses de los ríos han aportado 856 millones de metros cúbicos, cuando lo normal son 1432. Así pues, se han tomado las primeras medidas de emergencia por la sequedad.

Para evitar que la sequía eche a perder los cultivos, algunos sistemas de regadío, como Riegos del Altoaragón, han dado un turno de riego de emergencia. Aunque esta no es la solución definitiva, pues debido a la falta de lluvias es probable que en enero la situación empeore.

Embalse de Camarasa

La sequía es un grave problema en España. Y si la tendencia no cambia, la reducción de precipitaciones hará que el Ebro pase a sufrir un déficit de 1500, el Segura de 400, en la zona oriental de Andalucía de 300, en el Júcar 245 y en Catalunya 78, según señalas sus planes hidrológicos.

Pero además, también nos enfrentamos a la desertización en muchos puntos, y al aumento del nivel del mar que podría poner en peligro nuestras costas. La poca nieve que queda se irá derritiendo cada vez más rápido, por lo que nuestras reservas de agua serán, como consecuencia, más escasas.

Como vemos, todos los rincones del globo sufrirán importantes cambios.

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