El cambio climático favorece a la procesionaria

Larvas de procesionaria

Es probable que hayas visto más de una vez una procesión de larvas de procesionaria, descendiendo o ascendiendo quizás por un tronco de un pino, el tipo de planta más afectada por esta plaga en España. Pues bien, lamentablemente las temperaturas altas no han hecho más que favorecerlas, hasta el punto de que su población puede aumentar drásticamente tras haber pasado un verano muy caluroso y un invierno que no será todo lo frío que debería de ser.

Su veneno es muy tóxico para los niños y puede ser letal para perros y gatos, ya que al contacto con la lengua ésta se inflama, por lo que acaba teniendo serios problemas para respirar.

La procesionaria cuenta con medio millón de diminutos pelos que son como pequeños arpones, en cuyo extremo se encuentra el veneno. La encontraremos allá donde haya pinos, especialmente en los pinares, pero también en los parques y jardines.

El cambio climático ha adelantado su fecha de eclosión. Hay localidades que viven rodeadas de pinos, y una de ellas es Hinojos, en Huelva, que vive rodeada por 4700 hectáreas de pinar. En un año pueden tener más de 250 casos de salud relacionadas con esta plaga, por lo que el alcalde, Miguel Ángel Curier, insistió en que es ”un problema de salud pública para todos los pueblos que lindamos con monte público”.

Pinus halepensis

Las Administraciones, los ingenieros y científicos no se ponen de acuerdo sobre cómo combatirla. Además, una directiva de 2009 de la Unión Europea estipulaba que ”la pulverización aérea de plaguicidas puede causar efectos negativos significativos en la salud humana y el medioambiente”, por lo que en general deben prohibirse salvo ”en los casos en que presente claras ventajas en términos de menor impacto en la salud humana y el medio ambiente en comparación con otros métodos de pulverización o cuando no haya ninguna alternativa viable”.

La pregunta es: ¿existe una alternativa? La realidad es que sí. La procesionaria es el alimento de murciélagos y de aves como los carboneros, herrerillos, abubillas, etc., pero se ha roto de tal manera el equilibrio natural, que ahora sólo se puede optar por insecticidas o por bacterias como el Bacillus thurigiensis, que descompone las orugas cuando se encuentran en un estado larvario inicial.

En cualquier caso, hay que tener especial cuidado con la procesionaria, y tener muy controlado a nuestro perro cuando salgamos a pasear.

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