El calentamiento global altera las estaciones en Europa

Tulipanes

Desde hace unos años es habitual escuchar a la gente decir que el invierno parece que se acorta, que la primavera se adelanta y que el verano se alarga. Las estaciones del año meteorológicas sabemos cuándo empiezan y cuándo acaban, debido a los cambios que se producen en el clima y en el entorno (bajada o subida de las temperaturas, aparición o marchitamiento de las flores, etc.), así como de la luz solar que nos llega.

Pero quizás, con el paso de los años, debamos de adelantar y/o las estaciones, puesto que hemos pasado de las teorías a las pruebas que nos las confirman. Un equipo de investigadores ha publicado un estudio en el que se revela algo sorprendente: las temperaturas típicamente veraniegas aparecen 10 días antes durante la primavera europea.

Los árboles brotan cada vez más temprano, algo que puede suponer un problema si se producen heladas tardías, ya que dañarían las flores y, como consecuencia, la cosecha sería escasa. Pero no son sólo las plantas las que despiertan antes de su reposo hibernal, también los animales e insectos. Cada vez las pulgas y garrapatas afectan antes a nuestras mascotas y las aves cambian las fechas de sus migraciones.

Las temperaturas típicamente veraniegas a finales del invierno o comienzos de primavera empezaron a ser habituales a partir del año 1960, concretamente, el 10 de abril. Desde entonces, se ha ido adelantando hasta situarse el 30 de marzo en el 2010. Para final de siglo, y si se continúan emitiendo gases contaminantes como hasta ahora, podríamos ir con ropa de verano el 25 de marzo.

Girasol

Esta alteración se debe a la acumulación de gases durante medio siglo que retienen el calor. Este calor aceleraría el deshielo en Europa del Este y, además, cortaría la circulación de aire frío en el Viejo Continente.

Todo está cambiando mucho, y más que puede cambiar por el calentamiento global.

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