Comprar la fruta en la huerta más cercana para frenar el cambio climático

Frutas y verduras

Hay varios gestos sencillos que podemos hacer para poner nuestro granito de arena en la lucha contra el cambio climático, tales como ahorrar y reutilizar el agua siempre que sea posible, reciclar el plástico, cristal y papel, tirar la basura en su contenedor y no en la calle o en el campo, y, también, ir a comprar la fruta y la verdura en la huerta más cercana.

Es curioso que en los supermercados haya productos originarios de otros países (como kiwis de Nueva Zelanda o naranjas de Sudáfrica), que se pueden cultivar sin ningún problema en España, y que sin embargo se vendan más los importados. ¿Por qué?

La realidad es que el precio de estos productos es menor, por lo que les sale mucho más a cuenta vender éstos que vender los cultivados en el propio país. Así, pueden poner el precio de venta que ellos consideren, y de este modo, su situación económica no hace sino que mejorar. Pero el impacto que tiene el transporte en el medio ambiente es muy alto. Sólo los camiones pesados son los responsables de entre un 40 y un 50% de las emisiones de gases contaminantes, como el óxido de nitrógeno (NOx), o las partículas finas (PM2.5), las cuales pueden causas enfermedades cardiovasculares y respiratorias, además de otros problemas de salud, tal y como revela un informe de la Agencia Europa de Medio Ambiente.

Tomates

Por el contrario, si se cultivan estas plantas en casa y se venden en el mismo país, apenas se contamina, puesto que no es necesario que sean llevados en barcos ni camiones pesados. Es cierto, el precio de venta es un poco más alto, pero vale la pena. Así pues, un gesto sencillo, diario, que podría frenar el cambio climático es ir a comprar la fruta en la huerta más cercana, o, si podemos, cultivar nosotros mismos nuestro alimento.

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