Buscando claves del cambio climático en Peñalara

Peñalara

Los biólogos Ángel Rubio e Ignacio Granados trabajan en el proyecto PaleoNAO, al que la comunidad de Madrid lleva adscrita desde el año 2011, cuya finalidad consiste en averiguar cómo la oscilación del Atlántico Norte ha sido afectado por el calentamiento global, ya que el tiempo del hemisferio norte se determina gracias a este fenómeno. Ambos intentan averiguar cómo ha cambiado el clima en 20 mil años analizando el sedimento de la laguna.

Para ello se hacen con una especie de sacacorchos de un metro y medio de longitud, y taladran el suelo a fin de medir el espesor de la cubierta de hielo, y analizar el agua que hay en él.

En el último estudio comprobaron que el grosor era de 70 centímetros, unos 50cm menos que el año pasado. El científico Granados pudo ver dos tipos de hielo: uno transparente que se formó con el agua de la laguna, y otro opaco que es más superficial e indica la climatología que ha habido en el lugar recientemente.

Para comprobar los efectos del cambio climático se comparan estas muestras con las de años anteriores, analizando el agua, hielo y la biodiversidad que se encuentra en él.

Esta investigación no acaba en un día, sino que se van comparando los datos con otros así como de investigaciones de otros espacios para ver la variabilidad tanto en territorio peninsular como europeo. Los resultados obtenidos ayudan a predecir mejor qué medidas tomar para disminuir las consecuencias del cambio climático.

La laguna de Peñalara ha tenido un seguimiento desde los años noventa. Al principio se buscaba restaurar el ecosistema propio del lugar, pues según explica Pablo Sanjuanbenito, director del Parque Nacional, en los años setenta-ochenta Peñalara tuvo un uso descontrolado, teniendo una estación de esquí la cual quería aprovechar el agua de la laguna para utilizarla en los cañones de nieve. Increíble, ¿verdad?

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