Aerogeneradores: ¿es tan verde la energía que producen como se piensa?

Parque eólico

Parque eólico

Los aerogeneradores o molinos de viento se han convertido en la fuente de energía  verde favorita en muchos países alrededor de todo el mundo, ya que a menudo se considera que tienen un impacto ambiental virtual cero.  Pero algunos estudios que se están llevando acabo en la actualidad indican que puede no ser tan verde como se piensa.

Estos aerogeneradores no interfieren ni cortan el curso de los ríos o cierran rutas migratorias como hacen las hidroeléctricas. No emiten gases de efecto invernadero ni acaban o reducen significativamente  las reservas de fuentes no renovables como el carbón. Los aerogeneradores además producen una energía limpia y aparentemente ilimitada.

Mientras tanto han aparecido varios estudios que han indicado que los aerogeneradores pueden tener efectos nocivos sobre los pájaros u otras consecuencias indirectas sobre el medio ambiente, muchas de estas han sido calificadas de asumibles en comparación con los beneficios de la energía eólica. Pero un grupo de investigadores de  la Universidad de Maryland han observado que el uso a gran escala de aerogeneradores como fuente de energía puede tener un impacto sobre nuestro entorno justo contrario al pretendido de minimizar el cambio climático.

Alteran el flujo de aire y los patrones de viento

Las estimaciones más conservadoras hablan de que alrededor de 250000 aerogeneradores serías necesarios para cubrir las necesidades energéticas de los EEUU. Una instalación de tal calibre tendría un grave impacto en los flujos de aire atmosférico sobre la superficie de los EEUU y posiblemente sobre la de otros países. Los científicos  Daniel Barrie y Daniel Kirk-Davidoff de la Universidad de Maryland han demostrado que la instalación de parques eólicos masivos cubriendo la mayor parte del centro de los EEUU hasta el centro de Canadá supondría un “robo” de energía de la atmósfera.

Cualquiera que haya estudiado física básica puede acordarse que en un sistema cerrado, como es la atmósfera terrestre, la energía se conserva, ni se crea ni se destruye. Esto se traduce en que los flujos de aire que pasan por las aspas de los gigantescos aerogeneradores de casi 100 metros de altura, utilizan energía para hacerlas girar, y esta energía utilizada para ello es arrebatada a la atmósfera, reduciendo la velocidad del viento en proporción a ello.

Así que, cuanto más grande sea el despliegue de aerogeneradores mayor será la energía que se quita al flujo atmosférico y  más lenta será la velocidad del viento. Reduciendo esta velocidad entre ocho y diez kilómetros por hora, que aunque parece menor, podría acarrear un impacto significativo sobre los flujos a gran escala y tener consecuencias que aún no alcanzamos a entender.

Alteración de las corrientes oceánicas

Parque eólico mar adentro

Parque eólico mar adentro

En otro proyecto reciente sobre el impacto de la fuerza del viento sobre nuestro entorno, Goran Brostom del Instituto Noruego de Meteorología de Oslo se incluyó un estudio en el que se indicaba que los parques eólicos mar adentro, aunque con menor impacto visual y menos intrusivos que sus hermanos en tierra, pueden tener un cierto efecto sobre las corrientes marinas en su puesta en marcha.

Cuando el aire fluye a través de las aspas de los aerogeneradores, el camino que sigue este flujo se ve ligeramente alterado. El resultado de esta alteración es que se producen turbulencias, modificando el flujo laminar habitual, lo que impacta a la superficie del océano.

Estas turbulencias al ponerse en contacto con el agua del océano pueden producir un fenómeno conocido como upwelling (surgencia en español) que hace que las aguas frías del fondo suban a la superficie y las aguas más superficiales se hundan para ocupar su lugar. Cuando ocurre esto se altera el flujo térmico del cuerpo de agua modificando los patrones de las corrientes existentes. El efecto global de este incremento de las corrientes de upwelling al igual que el producido sobre las corrientes de aire sigue escapando a nuestro entendimiento.

Habrías muchos puntos a criticar sobre estos estudios, como por ejemplo que algunos estudiosos no consideran a la atmósfera como un sistema energético cerrado o el interés de que estos estudios realizados estén subvencionados por fondos provenientes de empresas productoras de energía por otros medios, como la nuclear o la térmica. Aún así es interesante avisar de que no todo son bondades en las energías consideradas como verdes.

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